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El último film del filipino Lav Díaz está ambientado en el futuro. Un futuro muy oscuro, tanto metafórica como literalmente. Es el año 2034 y el sudeste asiático está sumido en la oscuridad provocada por erupciones volcánicas masivas que dejaron como saldo un bloqueo permanente de la luz del sol. Una especie de noche eterna que, como si se tratara de una serie de plagas bíblicas, se ve acompañada por el brote de una gripe mortal, conocida como “Asesino Oscuro”, que se carga a buena parte de la población y amenaza y condiciona la vida de los sobrevivientes (el film fue realizado antes de la pandemia de la Covid). La amenaza del virus le permite al gobierno de Filipinas estrechar aún más el control sobre la población ya que, como si no fueran suficientes las catástrofes naturales, el país está sometido bajo la dictadura del presidente Nirvano Navarra, un déspota sanguinario, paranoico, caprichoso e imprevisible, que dirige el país con mano de hierro y una buena dosis de locura. Este está secundado por un dúo de mujeres lugartenientes que se encargan de que se lleven a cabo los planes de represión y asesinato de cualquier voz disidente, y también de controlar el volátil estado de ánimo del primer mandatario.

Si el contexto futurista y una parte del escenario anuncian ciencia ficción y distopía, su representación parece pasar por otro lado, por lo menos no por estos géneros en sus formas clásicas aunque tome algunas de sus premisas. Porque ese futuro distópico y post-apocalíptico se parece demasiado al presente, tanto desde la imagen donde visualmente lo más sci-fi (probablemente lo único) son los drones que sobrevuelan continuamente la ciudad y controlan a la población, hasta el hecho de que el dictador Nirvano Navarra se parece mucho al actual presidente de Filipinas, Rogelio Duterte. Y si alguien cree que este retrato es exagerado y caricaturesco (en parte lo es) no tiene más que averiguar un poco sobre el propio Duterte, a quien las denuncias de violaciones sistemáticas de los derechos humanos en su gobierno le valieron el mote de ser el nuevo Ferdinand Marcos, en referencia al tristemente célebre ex-dictador de Filipinas.

Al igual que dos films recientes como Bacurau o Atlantis, que se sitúan en futuros cercanos no muy diferentes del presente, The Halt despliega recursos de la ciencia ficción y propone un futuro para hablar de la compleja actualidad de su país. El escenario es menos de anticipación que de desplazamiento de un estado de cosas apenas deformado, donde la distopía ya llegó hace rato.

Lav Díaz, autor integral o realizador orquesta, se hace cargo de la dirección, el guión, el montaje, el diseño de producción, y comparte la dirección de fotografía. Así mismo, Díaz no pretende hacerle las cosas fáciles a su público. The Halt es un desafío que intimida ya desde sus 4 horas y 42 minutos (las duraciones extensas son una constante del realizador), en un blanco y negro contrastado y narrado a través de tomas fijas y con ausencia de primeros planos. Se trata de un relato coral con varios personajes que se reparten el protagonismo: el dictador Navarra sobre quien gira gran parte de lo que acontece, sus dos lugartenientes, una prostituta de alto nivel, una escritora y terapeuta de renombre, un miembro de la resistencia con la misión de matar al tirano, un sacerdote que da refugio a los niños de la calle. Todos ellos tienen sus propias historias y a veces estas se cruzan e interactúan formando una red de relaciones.

A lo largo de su extensa duración hay en el film unos cuantos momentos dramáticos y en algunos casos incómodos, generando allí una intensidad que los planos largos y tomas fijas contribuyen a sostener. En muchas de estas escenas Díaz juega al límite entre la tensión y el desborde, y no teme llevar las cosas al extremo. Se podrá argumentar que su discurso es poco sutil pero es evidente que Díaz tiene su prioridad en otro lado: en dar un mensaje con carácter de urgente en una película de intención claramente política. Y que, en cualquier caso, la realidad que intenta retratar y denunciar es cualquier cosa menos sutil.

THE HALT
Ang Hupa. Filipinas, 2019.
Dirección: Lav Díaz. Intérpretes: Joel Lamangan, Piolo Pascual, Shaina Magdayao, Pinky Amador, Hazel Orencio, Mara Lopez, Noel Miralles. Guión: Lav Díaz. Fotografía: Lav Diaz, Daniel Uy. Montaje: Lav Díaz. Diseño de Producción: Lav Díaz. Dirección de Arte: Allen Alzola, Max Celada. Sonido: Corinne de San José. Producción Ejecutiva: Joyce Bernal, Piolo Pascual, Erickson Raymundo, Enrico A. Roque. Duración: 283 minutos.

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