Foto: Eliana Obregón.

En su decimoquinta temporada “Filmoteca. Temas de Cine”, el programa conducido por Fernando Martín Peña y Roger Koza volverá a las medianoches de sábado y domingo a través de la TV Pública, una continuidad que Peña, fundador del espacio, atribuyó a que “de entrada, el planteo nuestro fue hacer un programa donde lo importante es la película”.

“Filmoteca”, que nació con apenas una emisión semanal en 2000 con Fernando Martín Peña y Octavio Fabiano, de 2006 hasta 2013 se vio de lunes a viernes a la madrugada con Peña acompañado por Fabio Manes, que falleció en 2014. Durante tres años Peña condujo el envío en soledad hasta 2016, cuando empezó a co-conducir junto al crítico de cine Roger Koza, una dupla que se mantiene hasta el presente.

El programa -que regresa con dos películas sobre “la inminencia del fin de los tiempos”-, rabiosamente cinéfilo le escapa al canon habitual y muchas veces apela al humor como una herramienta más para dar a conocer, explicar o rever películas consagradas, filmes ocultos, rarezas y tesoros rescatados.

Como un clásico en la TV Pública, “Filmoteca”, tuvo a lo largo de su extensa historia una nutrida legión de admiradores, porque como señaló Peña, “la gente nos recibió bien, vieron a dos tipos de verdad, sin impostaciones”, mientras que Koza aportó a esta agencia que “el entusiasmo del público está en sintonía con el entusiasmo con el que nosotros llegamos al estudio de televisión”.

¿Cuáles son las novedades de esta temporada de Filmoteca?
Fernando Martín Peña: La principal novedad es que lugar de ir todos los días va ir el sábado y el domingo a la noche, debe ser el mejor horario que tuvimos, es como el prime time. Eso te obliga a programar de otra manera, ya no son bloques de cinco películas sino de dos que tengan que ver, no podés hacer un ciclo con un director que vaya a salir en dos días.
Roger Koza: Desde los inicios Fernando ha instituido una noción de programación que tiene el factor sorpresa. Cuando unos años atrás presentó “La semana de los vampiros alternativos”, se explicitaba como nunca la identidad estética del programa. El hecho de contar con dos días y no cinco, altera no tanto el concepto de programación pero sí el efecto de recepción.

¿Qué rol tiene el programa, es evangelizador, tiene la intención de trazar caminos posibles dentro de la cinefilia?

FMP: De entrada, el planteo nuestro fue hacer un programa cuya presentación estuviera en función de lo que íbamos a pasar, lo importante era la película, no nosotros y lo que tenía que recibir el espectador era la conversación entre dos cinéfilos. Eso era todo, pero este es un país muy cinéfilo y a partir del 2009 empezaron a aparecer en las redes páginas dedicadas al programa, por eso me parece que se entronca con esta cinefilia argentina. Mi interpretación es que la gente nos recibió bien, vieron a dos tipos de verdad, sin impostaciones. Después noté que un par de generaciones dicen que decidieron estudiar cine por el programa, como antes se formaron con Salvador Sammaritano en “Cine Club”, Carlos Morelli y Rómulo Berruti en “Función privada” o Caloi con “Caloi en Su Tinta”, modelos que nosotros tomamos sin pretensiones para corrernos del canon, que es lo que la gente valora y nos demuestra con cariño.


RK: El sustantivo “evangelizador”, como sucede con otros como “libertario” y diálogo”, arrastra un detritus que lesiona el deseo de compartir un placer y un saber. Mi impresión es que el gesto inicial radica en que tanto Fernando como yo hemos visto lo que se va a emitir y podemos sentir o imaginar por anticipado la satisfacción del espectador. Tenemos la responsabilidad de añadir en la presentación las razones de nuestra elección, y eso implica suministrar información relevante y un punto de vista preciso.

¿Cuál es el rol de cada uno en el programa, cómo se complementan?
FMP: Roger tiene una extraordinaria capacidad de reflexión sobre el lenguaje cinematográfico, es muy preciso para definir cuestiones teóricas que él las vuelve muy accesibles. Es mucho más analítico con el material y yo siempre estoy bandeado más para el lado de la historia.
RK: Fernando tiene lo mejor del enciclopedista y el rasgo distintivo del cinéfilo: la curiosidad del segundo se combina con el acopio de conocimiento del primero. Si nosotros funcionamos como dupla es porque a mí me interesa esa perspectiva que él encarna y porque en mí esa ponderación se procesa tratando de pensar las mutaciones del cine en tiempo presente.

¿Se va a mantener el humor en la puesta, uno de los rasgos distintivos del programa?
FMP: No lo podés prever, porque te lo proponen las películas. Por ahí hay algún elemento en utilería del canal que es afín a lo que estamos presentando y lo incorporamos, pero no está buscado. Supongo que ambos tenemos la capacidad de no tomarnos en serio, por supuesto que tenemos mucho respeto por lo que decimos, manejamos información y de lo que se trata es lograr que esa información llegue al espectador y el humor es un buen vehículo para eso.
RK: Fernando me eligió para acompañarlo después de una función que compartimos de una comedia japonesa contemporánea en el Festival de Mar del Plata. Nos reíamos en los mismos pasajes y éramos felices, unos meses antes nos habíamos visto en Chile y nuestra conversación más feliz fue en torno a Mel Brooks. Si no nos reímos del mítico cameraman que nos odia, tal vez nos aniquile disfrazado de payaso. Tendremos que apelar al disfraz y al disparate para evitarlo; la impiedad caracteriza a ese hombre de las sombras.

¿El streaming modifica la manera de programar de “Filmoteca”?
FMP: Sería necio negar algo que se llama streaming, que existen las plataformas y toda una manera de ver cine que no estaba cuando nosotros crecimos, eso modifica los hábitos de consumo. Me parece que sigue o hace más falta que antes una curaduría, en la infinita oferta que hay sigue haciendo falta algo así como “mirá empezá por acá, fíjate en esto”.
RK: No me parece que la haya alterado en demasía; la sobreoferta es evidente y los espacios para bajar películas son ilegalmente dadivosos, pero el diferencial de “Filmoteca” es el punto de vista que articula cada propuesta. Esa diferencia resulta equivalente para un festival de cine, un cineclub, el streaming y una sala de cine cualquiera.

Fernando Martín Peña sobre la preservación del material fílmico

Durante los últimos años, Fernando Martín Peña expuso acabadamente la necesidad de preservar el material cinematográfico, de hecho para el historiador y coleccionista, la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (Cinain), creada en 1999 por la Ley Nº 25.119 sancionada por el Congreso Nacional, no logra ponerse en marcha por el desinterés de los gobiernos y de toda la comunidad cinematográfica.

“La Cinemateca está creada por ley pero es una ley que no se cumple desde hace 22 años, los responsables de todos los gobierno tienen responsabilidad en eso, pero incluso más que los gobiernos, también tiene responsabilidad la comunidad cinematográfica, porque los directores y los productores son los primeros que no les importa. Cuando me di cuenta de eso dejé de pelearlo políticamente porque no tenía sentido”.

La reflexión de Peña apunta además al financiamiento necesario para mantener el material: “Nunca va a haber una entidad si las propias personas que producen películas no les interesa que sus películas se cuiden, porque cuando hay que decidir el dinero que se destina a eso, ahí queda claro que lo único que les importa es la plata para producir, ni siquiera para difundir”.

Y concluyó, “para mí el hecho cinematográfico consta de tres partes: producción, difusión y preservación. Sin cualquiera de esas partes la cosa está incompleta y así seguiremos perdiendo películas”.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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