Luego de participar en numerosos festivales en donde cosechó varios premios, este jueves se estrena comercialmente Karnawal, ópera prima de Juan Pablo Félix, centrada en un joven bailarín que lucha para concretar el sueño de ser campeón nacional de malambo en un ambiente adverso, en donde los adultos que lo rodean parecen estar ajenos a su pasión.

Protagonizada por el debutante Martín López Lacci acompañado por Mónica Lairana, Diego Cremonesi y el chileno Alfredo Castro, Felix afirma que “La película es un grito desesperado y desesperanzado de un joven que no encuentra respuestas”.

Rodada en la frontera entre Argentina y Bolivia, Karnawal es un thriller tenso, centrado en “Cabra” (López Lacci), un chico callado y de gesto hosco, que ensaya su rutina de baile con el horizonte de una próxima competencia de malambo, mientras su madre (Lairana) se enfrenta a la decisión de convivir con su nueva pareja (Cremonesi) y su padre sale de la cárcel (Castro).

Mientras que el mundo adulto parece complicarse de manera incomprensible para el adolescente, el relato retrata la pasión y a la vez la soledad del protagonista, “quería hablar de la adolescencia, cuando estamos descubriendo el mundo al que nos vamos a integrar y del arte como salvación”.

¿Cuáles fueron las razones para plasmar en tu ópera prima una historia que tiene como protagonista la vocación de un joven en un contexto nocivo?
Es lo primero que escribo y dirijo, me concentré mucho en contar una historia que tenga que ver con mi adolescencia, con ese momento en la vida que quizá tenemos más preguntas que respuestas. La película habla de un joven que sueña con ser campeón en el Festival Nacional de Malambo que se hace en Laborde, en la provincia de Córdoba, y yo también bailaba de adolescente y pasados los años me di cuenta que la danza era para mí un refugio, un lugar de mucha contención. Con Karnawal quiero hablar de la adolescencia, cuando estamos descubriendo el mundo al que nos vamos a integrar y del arte como salvación. Tener una vocación, un deseo, una pasión muy metida es muy importante para cualquier joven y atraviesa cualquier contexto socioeconómico.

¿La pasión del joven es la única certeza frente al tambaleante mundo de los adultos?
Creo que sí, la pasión del protagonista por la danza es su única certeza, creo que la película tiene una mirada y una posición muy crítica con el mundo adulto. Hay un pirata del asfalto que está enamorado de la aventura, la pareja nueva de la madre del adolescente es un gendarme que representa el orden desde el autoritarismo y la propia madre, que hace lo que puede, está presente pero también muy confundida y embarrada en este universo. La película es un grito desesperado y desesperanzado de este joven que no encuentra muchas respuestas.

¿Cómo fue el trabajo con Alfredo Castro, con una amplia trayectoria al igual que Mónica Lairana y el debutante Martín López Lacci?
Necesitábamos un joven que bailara muy bien y que emocione, pero nos dimos cuenta que no lo podía hacer un actor, tenía que ser realmente un bailarín de malambo. Hicimos casting a más de 400 chicos en varios festivales hasta que encontramos a Martín López Lacci en el festival de Laborde. Fue un año y medio muy duro de entrenamiento para convertir a Martín en actor. Mientras tanto convocamos a Mónica Lairana, Diego Cremonesi y Alfredo Castro, que tienen una trayectoria internacional muy prestigiosa, fue muy importante para la película. A Alfredo le gusta mucho trabajar con directores nóveles, fu muy generoso al aceptar integrarse a la película y fue generoso con Martín, bajando su tono a un naturalismo para que junto a Martín no hubiera un desfasaje. Fue una combinación de actores y no actores que tuvieron que generar un universo en donde todos formaban parte de un arco dramático.

Son pocas las producciones que se desarrollan en el norte argentino. ¿Considerás que es un plus extra para el relato, podría haber trascurrido en otro lugar?
La película transcurre entre la quebrada de Humahuaca, en San Salvador de Jujuy y en Villazón, en la frontera con Bolivia. Es una “road movie”, que fusiona diferentes géneros y que en el norte argentino funcionó perfecto. No hubiera sido lo mismo en otro lugar y creo que en la actualidad de esta posmodernidad aplastadora, el norte resiste y tiene una identidad muy propia.

Como decías, proponés una “road movie” con elementos de un thriller que se relacionan con el contexto en que viven los protagonistas. ¿Cuáles son tus referencias en el cine?
Me gusta mucho el cine de género pero a la vez me gusta muchísimo el cine de autor, las películas intimistas donde la cámara cuenta pequeños momento de la vida de las persona, en donde uno se queda como escrutando los conflictos internos delos personajes. La película tiene un poco de todo eso, tiene momentos explosivos, de comedia, thriller, musical y drama, pero siempre la cámara está muy posicionada sobre lo que le pasa a este adolescente. Cuando empecé el proyecto me venían a la cabeza recuerdos de películas de carretera, con el drama social muy presente, creo que La jaula de oro de Diego Quemada-Díez o Tu mamá también de Alfonso Cuarón son películas de referencia para Karnawal.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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