La película argentina Camila salió esta noche, de Inés Barrionuevo, que participa de la competencia oficial del Festival de San Sebastián, España, tuvo un buen recibimiento del público y la prensa especializada de todo el mundo que cubre el encuentro cinematográfico en la ciudad vasca.

La película está centrada en Camila (Nina Dziembrowski), una adolescente platense que se muda a la ciudad de Buenos Aires con su madre y su hermana para acompañar a la abuela que está enferma. Con ideas firmes y una visión del mundo atravesada por la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos, Camila se enfrenta a los mandatos de una escuela religiosa, mientras atraviesa el tránsito hacia la adultez.

“En la adolescencia todas las cuestiones son de vida o muerte”, afirma Inés Barrionuevo desde Donostia, “Esa sensación de adrenalina me interesa mucho para los personajes”, completa la directora a propósito del interés por las historias que tienen que ver con personajes que atraviesan esa edad.

Barrionuevo, que debutó con Atlántida (2014), ya había participado en el festival donostiarra en la sección New Directors de San Sebastián con Julia y el zorro (2018) y ahora, además de competir por la Concha de Oro con Camila salió esta noche, su próxima película, Espectro, este año fue seleccionada en Proyecta, el espacio destinado a impulsar las coproducciones en América Latina y con Europa organizado por Ventana Sur y el Festival de San Sebastián.

Originalmente Camila saldrá esta noche no fue un proyecto tuyo y fuiste convocada para dirigir. ¿Qué fue lo que te interesó de la propuesta y cómo fue trabajar “por encargo”?
La película surgió del proyecto que me mandaron los productores de Gale y Aeroplano, era muy diferente porque se trataba sobre el bullying, cuando recibí el guion me interesó la parte del mundo adolescente y el colegio pero no tanto el resto. Había un punto de contacto que es ese mundo adolescente que siempre me interesa y me convoca, pero se modificó mucho. Así que les propuse hacer una versión mía, trabajé sola y después se sumó al guión Andrés Aloi con el que hicimos la versión que finalmente se filmó.

En Atlántida y Las motitos, tus anteriores películas, también abordabas el mundo adolescente. ¿Qué te atrae de ese momento de la vida?
Siempre pienso que es muy interesante porque la adolescencia ya tiene un conflicto ‘per se’ que es ser adolescente. Y además son personajes que siempre están viviendo en ese mundo al límite, porque si bien tienen toda la vida por delante, también tienen esa sensación de que cada día es lo más importante del mundo y que cada cosa es lo más importante que te puede pasar, en la adolescencia todas las cuestiones son de vida o muerte. Esa sensación de adrenalina me interesa mucho para los personajes.

¿Cómo se trabaja con una historia de chicas que están atravesadas por la lucha por la igualdad de derechos y sobre todo por la marea verde, un empoderamiento que no vivieron otras generaciones a esa edad?
La brecha que hay entre la generación entre estas chicas y la mía es muy grande, es la misma diferencia entre lo que pudo haber sido entre mi abuela y mi madre, pero ahora las diferencias no implican tantos años de historia. Es increíble que haya chicas que crecieron con la apertura del velo que se abrió y que nos hizo ver el mundo de otra manera desde hace apenas cinco años, con los movimientos feministas y la marea verde. No somos las mismas mujeres. Un poco la generación de “Camila saldrá esta noche” ya pasó en gran parte de su adolescencia con estos movimientos, entonces se paran ante el mundo con muchas más conquistas y otras por resolver, algunas ganadas y siempre con deudas.

Los medios reflejan un buen recibimiento de la película en San Sebastián. ¿Qué es lo que más te sorprendió, crees que es una historia universal?
No sé si es universal, pero festejo que lo sea. Cuando uno crea piensa en las cuestiones propias y esas cuestiones también pueden ser propias para otra gente, tanto que se expande y se hace expansiva para el público. Es bastante loco porque la película ya pasó su proceso de creación y ahora es del público, eso es lo maravilloso de venir a los festivales y lo lindo del cine como lugar de encuentro, es ver a la gente que la hace propia a la película, es lo específico y lo general a la vez.

Con “Julia y el zorro” estuviste en New Directors y ahora volvés a San Sebastián pero en la Competencia Oficial. ¿Cuál es la sensación, sentís que es un reconocimiento especial?
Me siento muy agradecida con el festival, estar en la competencia oficial es un sueño increíble, es un festival hispanohablante que se siente muy cálido y muy cerca, que apoya a los directores y acompaña a las películas desde un lugar muy genuino. Y es un festival enorme, a nivel estructura y enorme por lo que genera a nivel de distribución y exhibición en el mundo del cine hispanohablante.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

Compartir