La séptima edición del Festival de Cine de las Alturas, que comienza hoy y se extenderá hasta el 10 de octubre, se desarrollará de manera presencial en Jujuy y en la modalidad virtual para el resto de la Argentina, además de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, los países que forman parte de la muestra.

“Hay un enorme talento en los relatos, que pueden ser dramas sociales, un thriller y hasta alguna comedia”, destaca el director artístico del festival, Daniel Desaloms, a propósito de las películas que podrán verse en el festival, que también incluye talleres, homenajes, un foco centrado en los documentales y la creación de una sección denominada “Work in Progress de las Alturas”, “con un concurso en donde los patrocinadores del festival van a elegir una película para que pueda finalizar su producción”, detalla Desaloms.

¿Cuáles son las principales novedades de esta edición del festival?
La principal novedad es que va a ser dual, por un lado vía streaming a través de cinedelasalturas.com.ar, y también va a haber presencialidad en cinco salas en San Salvador de Jujuy, una en Palpalá y otra en Tilcara, donde podrá asistir el público jujeño, obviamente con ciertas restricciones por los protocolos de la Covid-19.
La competencia de ficción de este año tiene doce películas, igual que la de documentales; también está la competencia cortos del NOA, que convoca a jóvenes realizadores y realizadoras del norte argentino. Y agregamos un WIP (películas en proceso) con un concurso en donde los patrocinadores del festival van a elegir una película para que pueda finalizar su producción.

¿Cuál es el estado del cine que se hace en la región andina? ¿Por dónde pasan sus narrativas? ¿Hay un eje en común?
No hay un patrón narrativo, en las películas del cine andino de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y obviamente Argentina, países aledaños a los Andes, hay un enorme talento en los relatos que pueden ser dramas sociales, un thriller y hasta alguna comedia, no hay un patrón.

¿Cuáles son los destacados de la muestra, qué lugar ocupa el documental este año?
Cada año el festival tiene un foco con una especialidad del cine y en esta edición es el documental, con talleres formativos vía web y gratuitos dirigidos a la realización del documental.
En ese marco vamos a hacer un homenaje a Fernando “Pino” Solanas, que estuvo en el festival en 2014, porque para nosotros es uno de los directores más importantes de la historia del cine latinoamericano y además ha sido exitoso tanto en ficciones como en los documentales. Así que vamos a proyectar en copias remasterizadas La hora de los hornos, Sur y El exilio de Gardel y organizamos un conversatorio con su hijo, Juan Solanas, y con Julio Raffo, un jurista especializado en temas de cine que fue muy amigo de Pino.
Por otra parte está invitada Graciela Borges, a la cual le vamos a hacer un homenaje por su maravillosa trayectoria como actriz y como mujer de cine y que en esta edición va a ser la presidenta del jurado de la competencia de ficción.

El año pasado el festival se vio obligado a hacerse por streaming y ahora vuelve, sumando una parte de presencialidad. ¿La modalidad online llegó para quedarse?
Eso depende del futuro; la idea nuestra es volver a la presencialidad pura. Además, proyectar las películas vía streaming genera muchos conflictos con los distribuidores, porque los que no estrenaron en determinadas regiones o países aprueban que se proyecten en el festival para dos o tres funciones. Estos dos años pudimos negociarlo con éxito pero este sistema será hasta que podamos volver a la normalidad.

¿Qué lugar ocupa el Festival Internacional de Cine de las Alturas dentro del panorama de festivales nacionales?El festival lleva siete años, es el primer y único dedicado a los países andinos y, por contenido y calidad, en Argentina se transformó en el tercer festival, después de Mar del Plata y el Bafici. Cada año seguimos afirmándonos como un foco, un punto de desarrollo en el NOA, que nunca tuvo visibilidad cinematográfica.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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