Estreno en salas.

Más allá de sus detractores y de sus admiradores, que suelen ser radicales; es innegable la capacidad del cineasta inglés Ken Loach para centrar su cine en la contemporaneidad, en la problemáticas siempre vigentes que afectan a la comunidad laboral. Su cine muestra este presente tan variable. Sin embargo, a veces no alcanza y es lo que sucede con algunas de las últimas películas de Loach, sobre todo en Lazos de familia, que hacen que un problema complejo como es la dinámica laboral en la actualidad derive en un simple melodrama familiar. De esta manera su cine se vuelve condescendiente con ese espectador indignado ante las irritantes condiciones de trabajo y sus repercusiones en el espacio familiar.

Lazos de familia, ya desde la extraña traducción del título apunta a poner el mirada en la familia, como institución y como espejo deformante de lo que los rodea, manipula desde un comienzo la mirada del espectador. Este movimiento, que puede ser adjudicado al mercado cinematográfico (nunca inocente) no deja de tener arraigo en la propia película. Loach muestra las condiciones de las dinámicas laborales en la actualidad, esas que te proponen ser socio de esas empresas que terminan barriendo con los derechos de los trabajadores, sin perdón, carentes en absoluto de sensibilidad y de empatía. Sin embargo, no hay salida, pareciera decir Loach, sus personajes entran en esa dinámica y verán las consecuencias en su propio seno familiar, en sus roles, en su mismo cuerpo. Estos personajes que tal vez el director maltrata un poco, los expone en su inocencia, los lastima no sólo en el bolsillo sino en su intimidad con el objetivo de proclamar un mensaje bienpensante para la comunidad, para sus espectadores. Sucede que mostrar o registrar esta situación no alcanza, no hay reflexión en su película, no hay problematización de esa lengua del patrón, que solo aplasta a sus empleados.

Lazos de familia se queda en el limbo de las películas de denuncia que no provocan ninguna grieta desde donde empezar a pensar, la película carece de una reflexión más profunda, más abiertamente política sobre las condiciones que no solo desprecian el mundo laboral, sino también el familiar. Sus personajes recorren dolorosamente este camino capitalista de ajustes y deshonras, de desprecio de derechos laborales, de obediencia al discurso del patrón que no solo es indigno desde lo ético sino desde la moral social.

Tal vez, el problema de Loach en sus últimas películas sea cierto olvido de potencial político del cine, cierto cansancio ideológico que desconoce que las películas pueden y deben develar las ficciones del poder, no solo recrearlas.

LAZOS DE FAMILIA
Sorry We Missed You. Reino Unido/Francia/Bélgica, 2019.
Dirección: Ken Loach. Intérpretes: Kris Hitchen, Debbie Honeywood, Rhys Stone y Katie Proctor. Guion: Paul Laverty. Música: George Fenton. Fotografía: Robbie Ryan. Edición: Jonathan Morris. Distribuidora: MontBlanc Cinema. Duración: 101 minutos.

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