Estreno en salas.

Dura lex sed lex”, la ley es dura pero es la ley, la sentencia en latín es una de las tantas que se aprenden leyendo derecho romano en el primer año de la carrera. Pero después los hechos, la historia o la propia experiencia hace que uno entienda que una cosa es la ley y otra la justicia. Ese es el camino que El caso Collini le hace recorrer a Caspar Leinen (Elyas M’Barek), un joven abogado que a tres meses de recibirse es llamado por sus jefes para que se encargue  de defender al culpable de un asesinato que ni siquiera hay que investigar.

La película empieza en el año 2001, con Fabrizzio Collini (Franco Nero) entrando a una habitación de un hotel para encontrarse con el señor Jean-Baptiste Meyer (Manfred Zapatka). Se escuchan unos disparos,  se ve salir a Collini y sentarse tranquilamente en el hall con los zapatos enchastrados de sangre. Es decir, de entrada el abogado defensor se encuentra atrapado por un problema. Meyer era conocido suyo, bueno era mucho más que conocido porque el inexperto Caspar Leinen fue apadrinado desde niño por Meyer, que era un hombre muy poderoso. No vamos a arruinarles la historia pero digamos que por un momento, parece bastante difícil que Collini vaya a ser defendido de manera eficiente por alguien que terminó su carrera universitaria gracias a la víctima. Pero los abogados no se pueden hacer estas preguntas si quieren ser buenos en lo suyo. Para agregarle complejidad a la historia, la familia Meyer pone como querellante a un profesor que es una estrella de la justicia alemana y que tuvo al joven abogado defensor como alumno.

Collini no abre la boca, no parece interesado en ser defendido y la familia Meyer pone en marcha todo un operativo para que el juicio se termine rápido, porque Meyer es un personaje importante de Alemania y hay intereses comerciales en las empresas de la familia que dirige la hija del hombre asesinado. Por supuesto, el abogado de Collini y la hija del muerto se conocen y tienen una relación bastante profunda.

Pero el novel abogado decide investigar pese a todo, porque las presiones que recibe le molestan y sospecha que hay algo turbio que nadie quiere develar. La sospecha es acertada y buscando las razones por las cuales Collini asesinó a Meyer, hay que viajar al pasado. El origen de la historia está en Montecatini, cuando durante la Segunda Guerra Mundial Italia formaba parte de lo que se llamó El Eje (Alemania, Italia y Japón). Después de un buen tramo de intrigas, el juicio empieza a complicarse porque el abogado defensor comienza a investigar y a encontrar pistas de la historia que terminó con un hombre ejecutando a otro en un hotel lujoso.

El tema de la película entonces aparece en serio y es nada menos que el pasado, qué hacemos con él y qué hizo Alemania con sus criminales de guerra. Es en ese momento en que El caso Collini se vuelve extrañamente cercana para un espectador argentino. El libro de Ferdinand von Schirach fue un best seller y la película le hace justicia.
Es posible que algunos trucos de la trama y algunas situaciones parezcan demasiado convenientes y funcionales a la historia, pero el trabajo de Franco Nero y el debate jurídico que se desata en el salón donde se lleva adelante el juicio son dos razones poderosas para que el espectador se sienta atraído por el relato y se quede pensando, que no es poco en estos tiempos.

EL CASO COLLINI
The Collini Case. Alemania, 2019.
Dirección: Marco Kreuzpaintner. Intérpretes: Elyas M’Barek, Franco Nero, Alexandra Maria Lara y Heiner Lauterbach. Guion: Christian Zübert, Robert Gold y Jens-Frederik Otto, basado en la novela de Ferdinand von Schirach. Música: Ben Lukas Boysen. Fotografía: Jakub Bejnarowicz. Edición: Johannes Hubrich. Distribuidora: CDI Films. Duración: 123 minutos.

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