El registro de la identidad travesti y las luchas por la conquista de derechos son el eje de Nuestros cuerpos son sus campos de batalla, de la directora francesa Isabelle Solas, la película de apertura de la octava edición del Festival Internacional de Cine LGBTIQ+ Asterisco que combina la modalidad presencial y virtual y se realizará entre mañana y el 7 de noviembre.

El documental, que se verá el jueves 28 a las 21 en el Malba, da cuenta de la actividad política y la cotidianidad de la comunidad travesti-trans en Argentina a través de la antropóloga, DJ, activista y docente Violeta Alegre, y de Claudia Vásquez Haro, presidenta de la asociación civil Otrans.

La directora Isabelle Solas confiesa que no estaba tan interesada en la identidad trans, “pero me molestaba mucho en ese momento la fuerza del binarismo y la resistencia conservadora que veía en mi país”, y agrega, “quise ir a la Argentina para ver qué pasaba y también confrontar con esa idea de que Francia es el país de los derechos humanos”.

¿Qué es lo que le interesa sobre la identidad trans?
La idea de hacer esta película surgió cuando me di cuenta de que en la Argentina había una ley de identidad de género desde 2012, en un momento en donde en Francia había sido un fracaso total la propuesta de ley del matrimonio igualitario. La verdad es que no sé si me interesaba tanto la identidad trans, pero me molestaba mucho en ese momento la fuerza del binarismo y la resistencia conservadora que veía en mi país, que me dolía mucho. Por eso quise ir a la Argentina para ver qué pasaba y también confrontar con esa idea de que Francia es el país de los derechos humanos, a lo mejor perdimos algo y no estamos tan avanzados, tenemos que pensarnos de nuevo.

Por un lado Argentina es el primer país del mundo que tiene una Ley de Identidad de Género pero también ocurre que las mujeres trans son discriminadas y hasta asesinadas. ¿Cómo fue el proceso que la llevó a registrar ambas realidades en la película?
Es lo que más me interesó, cuando me di cuenta de que las chicas tenían una lucha súper avanzada pero al mismo tiempo estaban en riesgo de vida todo el tiempo, que hasta las luchadoras más conocidas sean chicas de la calle, esa complejidad y ambigüedad me tocaron el alma y el corazón y me generaron las ganas de hacer la película. Lo que quería contar era la historia de esas chicas que tienen una lucha con una base intelectual, teorizada y hasta filosófica y un vínculo muy estrecho con la sensibilidad.
Para resumir, yo venía con esas cuestiones teóricas que me interesaban desde el lugar de una mujer deconstruida y cuando encontré a estas chicas, me di cuenta de que la violencia era tan inmensa, que el proyecto se transformó en una historia de sobrevivientes.

¿Como europea, qué es lo que le llama la atención de un país que promueve leyes progresistas y una sociedad que en parte las rechaza?
Lo que me llamó la atención es el poder inmenso que tiene el movimiento feminista en la Argentina, con movimientos como el Ni Una Menos y la presencia de las luchadoras trans, muy visibles en una sociedad que no es tan abierta. Vi que la sociedad de una manera o de otra se vio obligada a repensarse, con esas chicas que se puede decir que están al margen de la norma y la cuestionan, no están luchando por sus derechos únicamente, dicen que hay que cambiar de paradigma, eso me emocionó mucho. Y además quería que la gente en Europa pensara en estos temas.

¿Cuáles son los puntos en común entre el movimiento trans y los colectivos feministas?
Me parece que el feminismo es un proyecto revolucionario que puede ayudar a todos a vivir en una sociedad más justa y sin violencia, pienso que están luchando en contra de ese impulso de muerte que se vive con los feminicidios, con los travesticidios, esta manera machista de querer aniquilar al otro.

¿Las discusiones y debates que registra la película se dan también en Francia?
En Francia existe el mismo problema adentro del colectivo feminista con las TERF (feministas radicales transfóbicas), esto surgió hace algunos años con el tema del esencialismo que no tiene que ver con los desafíos verdaderos de la lucha feminista. Hay mujeres que no quieren entender que hay que dejar un poco las categorías de lo que es ser mujer o ser hombre, pero si hay algo cierto es que la visibilidad trans y la filosofía que viene con el transfeminismo es mucho menos conocida en Francia, existe en los círculos intelectuales pero no hay un movimiento, una lucha. En mi país no hay encuentros de mujeres como en la Argentina, por eso hice la película.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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