Dos chicos que viven en un bosque maldito en compañía de su abuelo, un espíritu maligno que clama por sus vidas en la noche y la claridad del amanecer como única vía de salvación, es la propuesta de La forma del bosque, de Gonzalo Mellid, que se estrena comercialmente mañana.

La película, que participó desde Blood Window -la plataforma de promoción de cineastas especializados en cine de terror y fantástico- en el prestigioso mercado del Marche Du Film del Festival de Cannes, está protagonizada por Chucho Fernández, Magui Bravi, Ezequiel Pache, María Paz Arias Landa, Nicolás Del Rio y Felipe Corvalán.

El director Gonzalo Mellid reconoce que el llamado “terror clásico” es la mejor definición para describir a su ópera prima.

“Utilicé muchos elementos clásicos, piezas que se repiten hasta el cansancio en las películas que fueron formando mi gusto por el género con el correr de los años”, explica Mellid y agrega, “hay un bosque que contiene una maldición, niños como protagonistas, libros antiguos que advierten sobre fuerzas paranormales, y apariciones espectrales”, enumera el realizador.

¿Qué quisiste contar, cuál fue el germen del proyecto?
El disparador inicial fue un sueño que tuve en donde veía una situación fuera de contexto que luego terminó en una de las escenas troncales de la película. En un frenesí de inspiración, me puse escribir que vino antes y que sucede luego de esa situación que vi en mi sueño. A todo eso le sumé ideas que tenía de otros proyectos que estaba escribiendo.
En cuanto a lo que quise decir, lo que más atrae del cine de terror es esa cualidad tan particular que tiene de tratar cuestiones y temas que nos atraviesan en la actualidad con un filtro de fantasía y misterio. Mi principal intención era contar una historia en donde los personajes reflejan distintas posiciones referidas al maltrato sobre el medio ambiente y sobre todo a los animales, y que esas posiciones se disputen entre sí dentro del marco de un relato más abarcativo.

Si se quiere, “La forma del bosque” transita el género de terror con una historia clásica. ¿Cuáles fueron los elementos que debían estar de manera ineludible en la puesta?
Utilicé muchos elementos clásicos, piezas que se repiten hasta el cansancio en las películas que fueron formando mi gusto por el género con el correr de los años. En la “La forma del bosque” hay un bosque que contiene una maldición, niños como protagonistas, libros antiguos que advierten sobre fuerzas paranormales, apariciones espectrales, transformaciones físicas, posesiones y alguna que otra vuelta de tuerca.
Más allá de que todo esto, me siento parte de una especie de tradición dentro del cine de terror, integro de manera orgánica y natural cada uno de estos pilares de forma funcional a mi historia, sin actuar caprichosamente desde el lado del guion.

Por un lado, convocaste a un actor con una larga trayectoria en el género como Chucho Fernández y también a Magui Bravi, más conocida como una figura mediática. ¿Cómo fue el trabajo con ambos y qué aportan al relato desde carreras tan diferentes?
Tanto Magui como Chucho fueron dos enormes incorporaciones a este elenco tan variado. Chucho es una leyenda que vi incontables veces en la pantalla en trabajos de otros realizadores, es un actor al que realmente admiro mucho y su experiencia en rodaje a esta altura es incalculable, y Magui tiene una habilidad muy especial de entender muy rápido el tono de cada escena y proponer ideas sobre su personaje, hacerlo propio hasta el más mínimo detalle. Además de aportar una energía y alegría al rodaje como muy pocas veces experimenté. A ambos les encantó el guion desde el primer momento, aportaron todo de sí y no tengo más que elogios para ambos.

¿Cuáles son tus referentes en el cine fantástico?
La primera y la más obvia sería Guillermo del Toro. Su estética y sus relatos siempre me acompañan y me marcan un norte dentro de cada proyecto que encaro, también la narrativa de M. Night Shyamalan y todas locuras de una leyenda indiscutida como Sam Raimi. Estos nombres de los directores contemporáneos, pero puedo agregar las puestas de Robert Eggers y las propuestas de Ari Aster.

¿Cómo evaluás el género de terror en la Argentina?
Soy un gran fanático y consumidor de cine de género nacional desde siempre. Desde Nicolas Onetti con la cruda y sangrienta “Los olvidados” y Fabian Forte con “La Incorporación”, hasta Daniel de la Vega y su “Necrofobia” o Nicanor Loreti con la enorme “Diablo”. Hay un talento innato y genuino y realizadores increíblemente dotados dentro del género, es una parte de la industria que merece más visibilidad y reconocimiento de parte del público y de las instituciones.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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