SAB20 11:00 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey
SAB20 17:00 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey 3)
DOM21 13:30 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey 1)
Online:SAB20 DOM21 LUN22 MAR23 

Utilizando como telón de fondo la IX edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Danubio resulta una rara avis dentro de las producciones que navegan esa difícil frontera entre ficción y documental. Una mirada ficcional, empotrada en esa voz en off de una inmigrante eslovena que llega a costas marplatenses, da cuerpo a las fuentes que vemos en la pantalla. Un perfecto ejercicio que muestra la manera en que una fuente o un archivo nunca es un documento, pero puede serlo si una mirada atenta lo transforma en uno.

A raíz de la aparición de material desclasificado, la realizadora da con un informe del Departamento de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, caratulado como IX FESTIVAL DE CINE –VARIOS. En ese legajo se encontraban diferentes actividades de inteligencia centradas en la agenda del Festival de Cine entre las ediciones de 1959 y 1970. Es este legajo, combinado con otro tipo de material de investigación que va desde noticieros de la época, fotos de las estrellas, diversas coberturas del festival, el que sirve de soporte para un despliegue ficcional. Y, sin embargo, esta fracción imaginaria que está dada por la voz de una posible inmigrante de Europa del este, no atenta contra la veracidad de esas fuentes que Rial nos presenta. Al contrario, esa voz en off articula, da cuerpo y espacio social a un mundo posible, o más bien a un universo verosímil que describen por otro lado los mismos legajos.

De esta manera, el relato de la voz por momentos ilustra las imágenes verídicas, pero en otros, sucede lo contrario. Lo real de la fuente abre lo ficcional. Esa eslovena narra cómo llega a las costas animada por la figura de Eva y el movimiento justicialista. También da cuenta de la emergencia y paulatino asentamiento de agrupaciones comunistas en esa zona, las actividades de sus amigos -Nivenka, Pablo e Irina-, las diferencias ideológicas entre ellos en relación al peronismo, la creación de la Sociedad Cultural Danubio, etc. En este sentido, Danubio logra hacer confluir la revisión de dos aspectos históricos. Por un lado, ese período oscuro que acontece después de 1955 con la proscripción del peronismo y la toma de poder en manos de Onganía –y que además sirve de caldo de cultivo de lo que luego será la última dictadura militar. Pero también por otro lado, particularmente desde el aspecto ficcional de Danubio, se puede percibir esa discrepancia interna de la izquierda entre el Partido Comunista y el Partido Obrero Comunista y, por tanto, la diferente perspectiva hacia el movimiento Justicialista. En todo ese entramado, la vedette que brilla es el festival, como si se tratara de una puesta en escena plagada de simulacros y maquillaje. Un espacio de espionaje, conspiraciones y encubrimientos.

Tal vez dos preguntas resuenan al finalizar Danubio. ¿Qué sentido tiene para los espectadores actuales la palabra Revolución? Y, más solapadamente, surge un segundo interrogante ya que en definitiva se trata de presentar una película en un Festival que trata sobre la censura y el espionaje sobre ese mismo Festival aunque en un tiempo remoto. ¿Qué redes tejen y se esconden hoy detrás del festival? Acaso la claridad democrática y la ausencia de un espionaje normativizado nos ha enceguecido un poco. Las diferencias históricas son radicales, pero así y todo, la pregunta se impone: ¿qué se esconde en los pliegues?

DANUBIO
De Agustina Pérez Rial (Argentina, 2021, 62 minutos)

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