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Online: DOM21 LUN22 MAR23 MIE24 

Bob Cuspe es un mítico personaje de cómics: un viejo punk que resiste, en medio de un mundo postapocalíptico, al ataque constante de un ejército de mini-Elton Johns mutantes. Envejecido él y su autor, Angeli, dibujante cansado y entregado a la burguesa egolatría del autor otrora trasgresor, Bob Cuspe no acepta el destino final que le depara su lápiz.

Así que enterado que su destino final está marcado, Bob Cuspe irá en búsqueda de Angeli para enfrentarlo y gritar: “El punk no ha muerto”. Para ello deberá vencer a los mutantes pop y enfrentar al dibujante con sus personajes del pasado y con su propia historia.

Si miramos el escenario del cine brasileño esta película podría pensarse en relación con propuestas que desde otros lugares tienen un anclaje en este punk del siglo XXI, como la excelente “Bacurau” de Kleber Mendonça Filho, “Erase una vez en Brasilia” de  Adirley Queirós o incluso la ecléctica y política “Jóvenes infelices” de Thiago Mendonça. El punk es una forma de resistencia estéticamente violenta ante un sistema que no da respuestas a casi ninguno de los deseos, ante la inminencia de la destrucción de la vida tal y cual el capitalismo nos prometió.

La película propone un escenario que es a la vez que post apocalíptico, post punk. La presencia de los mutantes pop como el emergente triunfante del nuevo tiempo, es un clave. Esa música gentil ataca de muerte a toda resistencia. En esta animación las dos historias, la del personaje y la de su creador, corren en paralelo. En algún momento esas dos realidades, la de Bob Cuspe y la de Angeli (esta última contada como si fuera un registro documental), van a encontrarse. Esos tiempos y espacios se encontrarán, inevitablemente, en el de los cuadros de la historieta. Y Angeli entenderá cuál es el mundo al que desea pertenecer.

Esta película de animación brasileña no trae necesariamente algo novedoso, pero los recursos técnicos, la plástica y la forma de animación, y la dialéctica entre el personaje y su creador, más la tensión entre dos tiempos de la historia marcados por la resistencia punk y el conformismo pop de la posmodernidad, funcionan con precisión. Nostalgia, realidad y universo fantástico, violencia y humor, música pop y la experiencia del punk conviven con inteligencia en “Bob Cuspe: Nós não gostamos de gente”. En esa línea en que creemos hay que insertar a la película de César Cabral, el cine brasileño sigue trayendo propuestas que se corren de las narrativas hegemónicas.

BOB CUSPE: NÓS NÃO GOSTAMOS DE GENTE
De Cesar Cabral (Brasil, 2021, 90 minutos)

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