MAR23 15:00 hs., Teatro Auditorium (Sala Astor Piazzolla)
MAR23 18:00 hs., Teatro Auditorium (Sala Astor Piazzolla)

Esta vez, de nuevo Miguel Gomes hace una película entrañable. En este caso con la codirección de Maureen Fazendeiro, su compañera y madre de su hija por nacer.

En los Diarios de Otsuga se cuenta un rodaje en cuarentena. La libertad y cierta alegría de sus films anteriores aparecen en esta con un matiz mas marcado, contraponiéndose a la imposibilidad de salir al exterior, en cumplimiento de las normas  sanitarias vigentes en ese momento.

La única regla a la que la película se somete es narrativa, esta contada a contrapelo de como fue filmada, cronológicamente al revés, comienza el día 22 y sigue hasta el primer día en el que fue declarado el aislamiento. Encerrados en una casa inmensa transformada en set de filmación los tres jóvenes protagonistas irán libremente transitando la película junto al personal de rodaje, la mucama, los directores y los perros que serán el coro que acompañe a este trio.

La poética de sus directores aparecen en los Diarios de Otsuga como una sensación de liviandad, de ligereza frente al malestar que se estaba viviendo fuera de la casa, en el mundo entero. Nada hay de dramatismo ni tragicidad, solo aventuras pasajeras, diálogos graciosos,  gestos detenidos en el aire. Un membrillo aparece en descomposición en el comienzo de la película y mientras avanza se vera el proceso de recuperación, tal vez como un gesto de esperanza puesto en ese elemento de la naturaleza, tan vital, tan sencillo. Esa naturaleza que alejada de virus y pandemias humanas aparece en todo su esplendor mas allá de su decadencia natural.

En el comienzo de la película los jóvenes bailan, sobre el final también; esta circularidad pone de manifiesto una conciencia vital, una necesidad que empuja a la película hacia adelante, sin reglas, sin marcaciones, sin guion prefijado; solo sujeta a las cuestiones mas urgentes en términos de salud. La película se resignifica y cuenta uno de los modos posibles de la existencia que no niega la presencia del virus pero que releva la experiencia vital, la percepciones de los colores, la luz natural.

Diarios de Otsuga no tiene la grandeza de sus obras anteriores, pero en este contexto tan complejo; es una película valiosa y vital, pequeña y profunda a la vez.

DIÁRIOS DE OTSOGA
De Miguel Gomes y Maureen Fazendeiro (Francia/ Portugal, 2021, 110 minutos)

Compartir