Estreno en salas.

El proyecto de llevar al cine el libro sobre la historia de la familia Gucci lleva dando vueltas por Hollywood muchos años, tantos que pasaron una docena de  actrices y de actores actores por los castings previos, incluido Robert De Niro. Ridley Scott maneja esta mascarada sobre una familia italiana poderosa que se autodestruyó de manera desmadrada, tanto que todos hablan en inglés con acento italiano y el registro actoral va de lo shakesperiano a lo caricaturesco, como si parte del elenco estuviera en una película y el resto en otra. El pastiche funciona y se entiende más cuando el director pone como referencia de todo esto nada menos que a la serie “Dinastía”. Una de las claves para entender todo es recordar a Joan Collins en aquella serie y ver a Lady Gaga interpretando a Patrizia Reggiani.

Para los que no tengan presente de qué estamos hablando, vamos a meternos un poco en la historia real. La marca Gucci navegaba mansamente en el mercado de la moda, un poco estancada, pero segura y clásica en su estilo. Ellos sabían atender a su público exclusivo y a la vez llenar las calles con productos falsificados realizados por ellos mismos, finalmente todo iba a la misma cuenta bancaria. Según parece Aldo (Al Pacino) y Rodolfo (Jeremy Irons) casi ni se reunían porque la cosa funcionaba y ya se sabe que no hay porque arreglar lo que funciona. El problema es que ninguno de sus hijos parecía tener mucha idea sobre cómo manejar el asunto. Para ser más justos, digamos que el hijo de Aldo quería hacerlo pero el pobre Paolo (Jared Leto), era de una mediocridad tan poderosa que a ninguno de los dos Gucci originales se les hubiera ocurrido poner la marca en sus manos. Maurizzio (Adam Driver), el hijo de Rodolfo, por su lado apenas quería ser un abogado del montón y no parece al momento de comenzar la película que tuviera especial fascinación por el mundo de la moda. La que sí estaba fascinada por el negocio era Patrizia Reggiani, que desde el primer momento en que se cruza con Maurizio sabe que quiere entrar a esa familia y a ese mundo.

La Patrizia que interpreta Lady Gaga es un malvada notable, manipuladora y despiadada que se mete en la familia y que va tejiendo de a poco un plan que logra que luego de una feroz pelea entre padre e hijo, que aleja a Maurizio del negocio, el grupo familiar termine implosionando y acá paramos de contar para que el espectador disfrute de lo que cuenta la película.

Muchos pueden quedar sorprendidos por el tono desaforado pero a la vez televisivo, al estilo de “Dallas” o “Dinastía”, que eligió Ridley Scott, pero el elenco está impecable. Hay en la película varias posibles candidaturas a recibir algún Oscar aunque lo más increíble de ver sea lo que hace Jared Leto. El personaje de Paolo está tan llevado al extremo, que termina siendo el único personaje con el que el espectador puede sentir alguna empatía,  porque al fin y al cabo en un medio ambiente donde todos parecen ser lobos feroces, el más estúpido termina siendo el personaje con el que uno se siente más identificado.

LA CASA GUCCI
House of Gucci. Estados Unidos/Canadá, 2021.
Dirección: Ridley Scott. Guión: Becky Johnston y Roberto Bentivegna. Elenco: Lady Gaga, Adam Driver, Al Pacino, Jeremy Irons, Jared Leto, Jack Huston, Salma Hayek, Camille Cottin, Youssef Kerkour, Reeve Carney. Producción: Ridley Scott, Kevin J. Walsh, Mark Huffam y Giannina Facio. Duración: 157 minutos.

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