JUE 25 17:00 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey 3)
JUE 25 11:00 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey 3)
VIE 26 19:30 hs., Paseo Aldrey (Sala Aldrey 1)
Online: JUE 25 VIE 26 SAB 27 DOM 28

Con Las cercanas María Alvarez completa una trilogía sobre el arte y la vejez y sobre la relación con el arte a través del tiempo. En Las cinéphilas (2017) las protagonistas eran un grupo de mujeres jubiladas que se juntan periódicamente a ver cine, mientras que en El tiempo Perdido (2020) lo es un grupo de personas mayores que se reúne desde hace años en un bar para leer y discutir los varios tomos de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Para este tercer capítulo Alvarez introduce dos variantes. Una de ellas es que si antes se trataba de aficionados, las protagonistas de Las cercanas son, o fueron, profesionales del medio, aunque su carrera se haya interrumpido antes de tiempo: las hermanas Isabel y Amelia Cavallini quienes fueron concertistas de piano entre los 50 y los 60. Isabel y Amelia (o Yinga y Coca como se las llamaba y se siguen llamando entre sí) son gemelas y en ese entonces tocaban a dúo. De hecho tanto su carrera como su vida siempre transcurrió a dúo y, si la carrera terminó hace ya décadas, siguieron compartiendo la vida juntas hasta el momento en que la película las retrata a sus 90 años. 

La otra variante es que esta vez se limita la cantidad de personajes. Si en los films anteriores se trataba de grupos que compartían una afición dentro de un relato de índole coral, aquí la cantidad de voces se reduce drásticamente hasta un protagonismo casi exclusivo de las dos hermanas. En este caso no solo su relación con la música y con su instrumento, sino la relación entre ellas pasa a ser el eje del film. Un vínculo que por momentos parece asfixiante por lo exclusivo y codependiente. Coca tiene un carácter más fuerte y es claramente más mandona y terminante mientras que Yinga parece un poco más dócil y a veces opta simplemente por ignorar las reacciones de su hermana. Álvarez logra que a pesar de que sus protagonistas estén todo el tiempo conscientes de la cámara (de hecho se dirigen a ella con frecuencia) actúen de una manera que parece muy natural y creíble acerca del lazo que las une y acerca de cómo se desarrolla su vida cotidiana

En esa cotidianidad Álvarez logra captar una gran cantidad de situaciones, algunas que pueden resultar graciosas y otras ciertamente incómodas. El film recuerda en buena medida a Grey Gardens (1975), el clásico documental de los hermanos Maysles acerca de dos mujeres, madre e hija, parientes de Jackie Kennedy viviendo en una mansión en ruinas soñando con glorias pasadas. Algo de eso hay en Las cercanas, y además de la frecuente incomodidad también lo que prima es una sensación de tristeza por estas dos mujeres ya que no solo hay una nostalgia por los brillantes momentos pasados, por lo que fue y ya no es, sino también una sensación de congoja por lo que pudo haber sido y no fue, lo que se malogró y quedó trunco. Ambas mujeres nunca se casaron ni formaron pareja, a pesar de que como señalan no les faltaban festejantes y parecen haber disfrutado su momento de éxito, resignaron todo por la música y luego resignaron la música la una por la otra. 

La puesta es decididamente claustrofóbica. La mayor parte del film transcurre en el departamento donde ambas mujeres viven solas. Un departamento donde no parece entrar la luz exterior, abarrotado de objetos, un piano de lujo desafinado y unas cuantas muñecas y muñecos antiguos con los cuales las mujeres mantienen una relación prácticamente de madre e hija. Uno de los momentos más embarazosos, y también más tristes, es cuando uno de estos muñecos, el más preciado al cual llaman “el bebe”, se cae y sufre un grave daño desatando en Coca una desesperación cercana a la muerte de un ser querido (algo que efectivamente el muñeco es). Alvarez se mueve en un terreno delicado entre hacer un retrato veraz de sus protagonistas y exponerlas de una manera que muchas veces las deja mal paradas y hace malabares entre esta necesidad de contar y el respeto y el cariño que estas mujeres le despiertan. 

Es interesante la forma en que la realizadora  trata el archivo de las épocas de éxito de las hermanas, al dejarlo reservado para cerca del final, una vez que ya escuchamos y vimos a Yinga y Coca en su actualidad (y también ya empatizamos lo suficiente) para que cuando las fotos y las filmaciones caseras de época aparezcan tengan un efecto más contrastante  y a la vez más emotivo y contundente. Álvarez cierra su trilogía de una manera menos luminosa, donde el arte puede ser una fuente de placer y redención pero también de añoranza y dolor, haciendo de sus protagonistas un retrato de soledad, de melancolía, de amor y odio, a veces empático y a veces implacable.

LAS CERCANAS
De María Álvarez (Argentina, 2021, 81 minutos)

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