La novena edición del Festival de Cine Documental de Buenos Aires (Fidba) se realiza de manera online hasta el 3 de marzo con una programación de 260 obras seleccionadas entre más de 1000 producciones recibidas. La modalidad online es una novedad que trajo la pandemia, pero es algo que parece haber llegado para quedarse y en el caso del Fidba, amplía su cobertura, “La llegada federal es uno de los puntos a favor de la virtualidad – aseguró a Subjetiva Fausto Balbi, programador del Festival- es muy importante poder llegar a un público mucho más amplio”.

Según explicó Balbi, “una de las claves de esta edición es la diversidad”. La misma se hace evidente tanto en las películas seleccionadas para cada una de las competencias como en las secciones no competitivas: Revolución; El Cine Documental y las artes, Evolución; Medio ambiente; y Panorama del Documental Contemporáneo.

¿Cómo describirías la programación de esta edición tan particular?
El Fidba abrió con una única función presencial, La cordillera de los sueños, de Patricio Guzmán, que es un lujo que nos damos porque Guzmán es uno de los grandes maestros del documental.
En cuanto a todo el resto, tenemos once competencias, habrá películas con mirada ambiental, de lo femenino en cine con películas sobre mujeres y dirigidas por mujeres, obras que abordan los derechos humanos, de temática  LGTBIQ+ y competencias de cortometrajes, entre otras. Es un panorama muy amplio.

¿Cómo es el mecanismo para ver las películas?
Las películas se estrenan todos los lunes a las 20 y permanecen así hasta el siguiente lunes a la misma hora, cuando se renueva la cartelera. Estarán en tres plataformas: en Festhome estarán disponibles todas las películas en competencia, las secciones panorámicas se verán en Lumiton, mientras que en Octubre Tv estarán disponibles el resto de las películas. Toda la información y los links está disponible en nuestro sitio oficial, Fidba.org.

¿Llegaron al formato online obligados por la pandemia? ¿Qué los llevó a adoptar una duración de tres meses, tan poco habitual para un festival?
Tiene que ver con las circunstancias sanitarias. El festival siempre fue presencial y lo cierto es que habitualmente tenemos esta cantidad de películas, por lo menos en competencia.
La decisión de hacer el festival extendido en el tiempo tiene que ver que son 260 películas las que se van a exhibir, y tenemos la voluntad de darle un espacio a cada una para que tengan su momento destacado. Por ejemplo, en la competencia internacional estrenamos una película cada semana, y queremos que se pueda trabajar en la difusión de cada una de ellas, para darle la mayor visibilidad que seamos capaces.
Cada semana tenés acceso aproximadamente a 22 películas nuevas. Entonces uno puede con tiempo elegir las películas que vas a poder ver, seleccionado y agendando lo que vendrá la siguiente semana.

¿Qué es lo que destacarías respecto a la programación?
Se recibieron más de 1000 películas y ese fue el universo sobre el que estuvimos trabajando. Contamos con la nueva película de Claudia Varejao, la directora de Ama-san, por ejemplo, que sigue trabajando con la belleza con la que lo venía haciendo desde su película anterior y en esta edición presentaremos su última película, Amor Fati.
En términos generales hay muy interesantes películas de Latinoamérica y Argentina aunque este año hemos recibido pocas películas de África, para nuestra sorpresa.
Pensando rápidamente, una de las claves de esta edición es la diversidad de las películas nacionales. Hay propuestas muy diferentes, con temáticas muy interesantes. A mí me resultó particularmente atractiva la película Salir de puta, hay posturas súper contrapuestas, incluso entre las mujeres que están en situación de prostitución. Y acá la directora Sofía Rocha solo le da voz a ellas a la hora de exponer las distintas posturas que existen, y eso me pareció súper valioso. Por eso esta película es la película argentina dentro de la competencia internacional.

Hay muchas secciones competitivas, eso requiere una logística, una organización y una capacidad de programación importante.
Exactamente. El trabajo fue primero hacer un primer visionado de los 1000 títulos que se inscribieron, después pensar en qué sección la película podría encontrarse mejor. La mayoría de las películas se inscriben para la competencia internacional, pero nosotros tenemos otras competencias y lo que nos gusta es que las películas tengan su destaque, que las competencias tengan cierta lógica u homogeneidad, así que después viene la curaduría de cada sección específica y ese es el trabajo final.

El Fidba es uno de los primeros festivales que nacen mirando el documental ¿crees que este formato ha producido una revolución en el cine las últimas dos décadas?
Sí, sin duda. El nombre del festival es Fidba por el cine documental, pero preferimos hablar del cine de lo real, porque estamos convencidos que justamente la revolución tiene que ver con las hibridaciones, con las nuevas narrativas, con las nuevas formas de generar discursos en el ámbito cinematográfico.

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