Estreno en Netflix

Cuentan que Adam McCkay quisó formar parte del elenco del legendario show televisivo “Saturday Night Live”, pero quedó afuera aunque fichó como parte del numeroso equipo de guionistas. Allí se hizo amigo de Will Ferrell, la conexión fue inmediata y esa amistad derivó en una serie de películas de que hoy son historia como Anchorman o Casa de mi padre, solo por nombrar algunas producciones. Pero nada dura para siempre y hace un par de años se anunció la separación de ambos y la disolución de la empresa productora. El asunto fue, dice McCkay, que Farrell se sintió mal porque nunca fue tomado en cuenta por su amigo director y guionista para las proyectos más serios que encaraba como La gran apuesta (en la que encaraba el tema de la crisis económica de 2008) o El vicepresidente: Más allá del poder (una biografía de Dick Channey, el segundo al mando de Bush Jr y para muchos, el monje negro de ese gobierno). La gota que rebalsó el vaso fue un proyecto que McCkay tenía en marcha sobre la historia de Los Angeles Laker -equipo del que Farrell es fanático-, y para el que convocó a un amigo de ambos, John C. Reilly. Así que quedó todo roto entre el director y el humorista, lo cual es una más de las pésimas noticias que hemos tenido en los últimos dos años. Je.

Más allá del cotilleo, No mires para arriba es el nuevo proyecto solista de Adam McKay, con una historia simple y un elenco realmente estelar. Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) descubre un meteorito con una trayectoria preocupante y después de unos cálculos junto al doctor Dr Randall Mindy (Leonardo Di Caprio), ambos llegan a la conclusión que el meteorito Dibianky -porque como es tradición el meteorito lleva el nombre de quien lo descubrió- se dirige a la Tierra. Más exactamente se dirige a 100 kilometros de la costa de Chile en el Pacífico y como tiene el tamaño del Himalaya, el resultado será básicamente la desaparición de la vida en el planeta. Los dos científicos son conectados por la Nasa y trasladados inmediatamente a la Casa Blanca, donde deben informar a la presidenta y a su gente de la pésima noticia.

A partir de allí la película se empeña en mostrar lo difícil que puede ser transmitir la catástrofe a una presidenta más bien venal, preocupada por las elecciones de medio término y por que le aprueben un candidato bastante flojo de papeles que quiere nombrar en la Corte Suprema de Justicia. Si la presidenta Orlean (Merryl Streep) muestra ser una cabeza hueca, su asesor principal e hijo, Jason Orlean (Jonah Hill), no es mucho mejor. Todo el gobierno de Orlean parece salido de la serie “Veep”, pero si la política no da respuestas allí está la prensa libre e independiente que seguramente está interesada en decir lo suyo. Bueno, no. En No mires para arriba, el periodismo no es ese reaseguro de nada y en la vida tampoco (digamos todo). Los dos científicos hablan difícil, no tienen buen look y son básicamente aburridos. El resultado es que les dejan un segmento más bien menor en un show de noticias para que cuenten que todos vamos a morir y ni siquiera se los toman demasiado en serio. A cambio de la opinión de dos científicos que estudiaron el tema y tienen pruebas en las redes las opiniones que se toman en cuenta son otras, surgen “haters”, conspiranoicos y todo se vuelve el circo estúpido que todos conocemos y consumimos diariamente.

No vale la pena contar mucho más porque el guión tiene varios giros y cada uno de ellos solo confirma que el ser humano es increíblemente estúpido y sus dirigentes pueden ser influenciados por millonarios dueños de empresas que hacen mover al mundo como Peter Isherwell (Marck Rylance), construido como una cruza de varios hipermillonarios que todos conocemos sin necesidad de nombrarlos.

No mires para arriba remite claramente a Idiocracy (2006), de Mike Judge, pero también a Dr. Insólito, de Stanley Kubrick. Por desgracia no es una obra maestra como la del director británico ni tan feroz en su sátira como la del creador de la serie “Beavis and Butt-Head”, pero es una buena propuesta a la que le quedan largas las dos horas veinte de duración, lo cual hace flaquear el ritmo de la comedia, aunque en suma, el resultado. Si deciden verla, esperen hasta que pasen los títulos porque hay una escena post crédito.

NO MIREN ARRIBA
Don’t Look Up. Estados Unidos, 2021.
Guion y dirección: Adam McKay. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Rob Morgan, Jonah Hill, Mark Rylance, Melanie Lynskey, Timothée Chalamet, Tyler Perry, Ron Perlman, Ariana Grande, Scott Mescudi, Cate Blanchett y Meryl Streep. Fotografía: Linus Sandgren. Música: Nicholas Britell. Edición: Hank Corwin. Duración: 141 minutos.

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