Estreno en la plataforma Mubi el 7 de enero.

Una película singular, de esas que aman el cine, que hacen de filmar y ver, un estado de gracia. Koberidze cuenta imágenes y sonidos encarnados en chicos, perros, futbol, amores. La vida cotidiana se transforma en algo extraordinario y aquello que pensamos como ficción lo es realmente. El estatuto de lo ficcional en esta película se expande cada vez mas y el placer por contar historias se vuelve interminable, ese estatuto se balancea entre azares y maldiciones populares, entre encuentros y desencuentros, entre canillas o perros o plantas que transmiten emociones. Imposible no pensar en el cine del también georgiano Otar Ioselliani o en ecos de ese Miguel Gómez en Aquel querido mes de agosto no solamente por la libertad creativa, por la deriva en el relato sino, por la estética sencilla, certera y conmovedora.

Contar su línea argumental es casi una excusa; una pareja -los pies de una pareja – se cruzan en la calle un par de veces y deciden volver a verse. Todo es felicidad hasta que como en cuento de hadas o en la vida misma, cuando se despiertan, como un Gregorio Samsa confundido, sus cuerpos ya no son los mismos. De ahí en mas ¿Qué vemos cuando miramos al cielo? es un complejo relato donde los chicos juegan al futbol, donde los perros son protagonistas, donde la figura de Messi está presente en todo momento, donde el pueblo es también una figura vital. La historia deriva y fluye como un rio sereno, como las caminatas de los protagonistas, como esos espacios abiertos y amables; donde la sonrisa y el goce siempre están de manifiesto, la música no solo acompaña la narración sino que además es protagonista, como en la hermosa secuencia donde los chicos juegan mientras suena una famosa canción ala que se la identifica con los mundiales. Porque además la película habla de futbol, el protagonista era futbolista y todo el pueblo esta viviendo la alegría de un mundial que, es un poco ficcional también.

Mucho hay de lo popular en la película, por el futbol que logran unir a ese pueblo, por los personajes cotidianos y afables, por la aparición del trabajo como algo que se ofrece y se acepta sin burocracias. La película de Koberidze es seguramente una de las grandes películas de la contemporaneidad y a la que el espacio del cine debería mirar con mas frecuencia. Vivir en el mundo de ¿Qué vemos cuando miramos al cielo? es vivir en el mundo del cine, un mundo único, con sus propias reglas, con sus afables personajes, es seguir mirando, sin pensar demasiado, el recorrido de la pelota cuando los chicos la lanzan hacia el cielo, como si fueran un Leonel Messi pueblerino y cercano. / MG

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El filme del georgiano Alexandre Koberidze, What Do We See When We Look at the Sky? (¿Qué vemos cuando miramos al cielo?), considerada por la prensa especializada una de las mejores películas del año, entró a la Competencia Internacional del Festival Internacional de Cine de Mar de Plata

Calificada como “una obra maestra” por uno de los programadores del festival, Pablo Conde, quien la presentó en la inmensa sala del Teatro Auditorium, repleta hasta donde lo permitía el aforo, Conde no dudó en pronosticar: “Lo que van a ver es probablemente donde quieran vivir este día, el resto del año, y el resto de sus vidas”.

Lo cierto es que aún antes de desgranar algún análisis sobre What Do We See When We Look at the Sky?, hay que adelantar que el entusiasmo del programador estaba plenamente justificado.

Luego de su opera prima, Let the Summer Never Come Again (2017), la segunda película de Koberidze -que con sus 250 minutos también se ubica segunda en metraje el certamen, después de las casi casi cuatro horas de Quién lo impide, de Jonás Trueba-, el realizador presenta un universo único y particular, con un relato que se nutre de casi todos los recursos de cine con una voracidad puesta en función de exaltar la maravilla de la vida y como se dice en algún momento de la película “las hermosas aventuras de lo cotidiano”.

El relato comienza con el choque casual entre la farmacéutica Lisa y el futbolista Giorgi (detalle para nada menor en la historia: fanático de la Selección Argentina y claro, de Messi), el flechazo casi inmediato y enseguida surge una cita para el día siguiente.

Pero un narrador desde la pantalla advierte que los protagonistas de la relación en progreso fueron maldecidos, así que a la mañana siguiente ambos perdieron sus habilidades (ella su conocimientos de los fármacos, él su habilidad como futbolista), pero sobre todo, su apariencia física, lo que hace imposible que se reconozcan a pesar de que ambos se presentan a la cita pactada.

Lo absurdo de la situación se amalgama de manera ideal con los numerosos personajes nobles que alimentan la historia y el humor encantadoramente simple que atraviesa el relato, que incluye barras de perros que eligen diferentes bares para ver un Mundial en que la Argentina inevitablemente debe ganar; reposterías infalibles, y un picadito de futbol entre chicas y chicos con la música de fondo del mejor tema de la historia de los mundiales -sí, “Un’estate italiana”-.

Tampoco se priva de incluir cine dentro del cine con un equipo que busca parejas para hablar de su historia de amor e interrogantes sobre a quién se le ocurren historias tan inverosímiles para las películas.

En su fe en el cine, Alexandre Koberidze parece decir en cada fotograma, que What Do We See When We Look at the Sky?”tiene una misión y es mostrar la felicidad y trasladarla a espectador que se deje maravillar no solo por las películas, sino que por la aventura de la vida. / HFS

Reseña publicada por el autor en Télam en oportunidad de la cobertura de la 36 edición del Festival de Mar del Plata (2021).

WHAT DO WE SEE WHEN WE LOOK AT THE SKY? 
Ras vkhedavt, rodesac cas vukurebt?/ ¿Qué vemos cuando miramos al cielo? Georgia/Alemania, 2021.
Guion y dirección: Alexandre Koberidze. Intérpretes: Ani Karseladze, Giorgi Bochorishvili y Vakhtang Fanchulidze. Duración: 150 minutos.

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