Estreno en salas.

Kingsman: el servicio secreto fue una verdadera sorpresa cuando se estrenó en 2015. Matthew Vaughn encontró la fórmula perfecta para darle al público una película de espías que saqueaba, una vez más, a Bond, James Bond. Pero eso no es novedoso, desde la primera década de su existencia 007 ha sido saqueado, parodiado, copiado y eso lo mantuvo imperturbable a lo largo de los años, quizás porque los mismos productores supieron tomar cosas de otras películas como cuando en pleno éxito de Star Wars Roger Moore terminó viajando al espacio y hasta usaron la música de Encuentros cercanos del tercer tipo como “cita” en un momento de la película.

El asunto es que aquella primera Kingsman, que contaba con Taron Egerton, Colin Firth y Samuel L. Jackson, entre otros, fue un inesperado hit de esa temporada y se caía de de maduro, ese éxito llevó a una segunda parte que no fue ni la mitad de lo buena que había sido la primera. Pero siempre hay posibilidades de sostener una franquicia si uno se pone a pensar un poco y eso hicieron los responsables de todo el asunto, que optaron por volver a los orígenes y más allá. El resultado de este intento de sostener Kingsman es este estreno que se produjo mientras estábamos todos buscando turrones y bebidas para pasar la Nochebuena.

King’s Man: El origen es el resultado de esa búsqueda. La agencia de espionaje que está por encima del resto de las agencias de espionaje “oficiales” tuvo su origen en los días previos a la Primera Guerra Mundial.

Ralph Fiennes (El duque de Oxford) arranca la película perdiendo a su mujer delante de los ojos del hijo y la madre, antes de morir, le hace prometer que evite que el hijo se vea mezclado en situaciones bélicas. El duque intenta por todos los medios cumplir con esa promesa, pero es bueno, estamos en las primeras décadas del SXX, Inglaterra tenía colonias por todos lados y era una de las potencias de la época, así que el hijo del duque ignorante de la promesa de su padre, se cría aprendiendo las artes de la lucha y sueña con participar de alguna manera de ese espíritu bélico que coloreaba esos años.

Bueno, ese es el planteo inicial y lo que sigue deberá descubrirlo el espectador si se anima a ir a una sala para ver esta extravagancia que es aún peor que la segunda entrega de la saga. La película tiene escenas de acción y giros dramáticos sorpresivos, pero se vuelve un poco anodina y larga, por no hablar de las libertades que se toman con la historia real de las cuales es particularmente irritante para el que sepa algo de un personaje real como Rasputín.

Algunos dirán que es una película de aventuras y yo les diré que por más de aventuras que sea sería bueno que se respetaran los hechos históricos tal como fueron. Y sí, acúsenme además de aburrido.

Fuera de los problemas de ritmo y que los giros dramáticos intervienen en la comedia de lo que era el espíritu las películas originales, Ralph Fiennes, Gemma Arterton, Daniel Brühl y Djimoun Hounsou se meten en los personajes y manejan con solvencia un guión que no les da mucho de donde agarrarse. De todas maneras la escenas de acción están hechas con solvencia y si buscan nada más que eso, vayan tranquilos.

KING’S MAN: EL ORIGEN
The King’s Man. Reino Unido, 2021.
Dirección: Matthew Vaughn. Guion: Jane Goldman, Matthew Vaughn, Karl Gajdusek. Intérpretes: Ralph Fiennes, Harris Dickinson, Djimon Hounsou, Gemma Arterton, Rhys Ifans, Charles Dance, Tom Hollander, Matthew Goode, Daniel Brühl, Aaron Taylor-Johnson, Stanley Tucci, David Kross, Alison Steadman. Música: Dominic Lewis y Matthew Margeso. Fotografía: Ben Davis. Duración: 131 minutos.

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