Estreno en el Complejo Gaumont.

Desde estas líneas se celebra la diversidad de temas, propuestas estéticas y aparición de producción de personas que nunca hayan producido cine. Cuanto más se filme, mejor, porque así puede refrescar el universo audiovisual. Cuánto más cine se produzca, más posibilidades tendremos de encontrar nuevos temas, nuevos caminos, nuevas miradas. Más trabajo y más formación de técnicos y realizadores. Pero eso no necesariamente implica que se celebre el resultado de cada una de esas búsquedas. Vida poeta, la producción de la debutante Claudia Sandina, es un ejemplo de estas últimas.

La película, como obra artística, le hace un flaco favor a la historia de Homero Expósito, el poeta que introdujo el modernismo entre los letristas del tango y que modificó la estética y la construcción de las canciones hacia la mitad del siglo XX.

Sandina entrevista a familiares y personas que conocieron a Expósito, así como a especialistas que analizan su obra como poeta. Recupera sus letras más conocidas de un modo bastante pobre, textos sobre impresos, lectura sin la entonación correcta, juegos sobre escenas dramatizadas o ficcionales, y trae algunas palabras del autor desde escritos propios o entrevistas periodísticas. Nada de esto agrega demasiado al conocimiento del autor de “Naranjo en flor”, “Percal”, “Afiches” o “Chau, no va más”, entre cientos de obras.

Entre los muchos problemas que tiene Vida poeta la premisa inicial es central: la directora habla en primera persona y se ubica en el centro del relato. Con una voz en off que carece de riqueza lectora, reproduce un sistema que utilizan grandes documentalistas, o que son propios de las narrativas del yo, pero lo hace mal. Acá parece más un gesto de ganas de figuración personal que un recurso narrativo». A esto le siguen la pobre construcción de las escenas dramatizadas –planos cortos, falta de contexto histórico y ambientación, pobre justificación sobre su utilización, nula articulación estética con el relato central-, la inverosímil construcción de las escenas personales de Sandina y la pobre calidad técnica de algunas entrevistas.

Queda mucho por contar de su gran producción poética y de la misma puesta en contexto con la historia política –que en este trabajo aparece más que lateralmente-, o articulada con las corrientes artísticas que interpelaron al clasicismo entre guerras, más lo que ocurría en la modernidad porteña. Incluso la película carece de un trabajo interesante en la búsqueda de material de archivo.

Homero Expósito merece una producción que recupere la memoria de su trabajo y sus ideas. Lamentablemente no es Vida poeta.

VIDA POETA
Argentina, 2021.
Guión y dirección: Claudia Sandina. Intérpretes: Mónica Expósito, Nelly de Expósito, Raúl Lavié, Gabriel Soria, Matías Mauricio, Otilia Da Veiga, Oscar del Priore, Guillermo Alio, Atilio Stampone, Oscar Palmiero, Negro Falótico, Claudia Sandina. Intérpretes artísticos: Daniel Sansotta, Eliam Pico, Jacqueline Sigaut, Anibal Corniglio, Lucila Díaz Colodrero, Facundo Argañaraz, Morena Armelin. Música: Homero Expósito, Daniel Crassant. Fotografía: Jorge Cutruzzolla, Josefina Semilla. Arte y vestuario: Ana Passarelli. Montaje: Miguel Massenio, José Gería, Jonatas Freire Giordano. Sonido: Víctor Luckert, Daniel Tamborini, Nicolás Cecinini. Producción: Teresa Saporiti. Duración: 88 minutos.

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