A 46 años del golpe cívico militar de 1976 y 45 años de la Carta abierta que Rodolfo Walsh envió a la Junta Militar en la que denunciaba sus atrocidades, se estrena R.J.W. de Fermín Rivera, que revela los aspectos menos conocidos de la vida del escritor, periodista y militante asesinado por el gobierno de facto pocas horas después de hacer público su texto.

La película, que mañana llega a los cines y también podrá verse en la plataforma Cine.Ar Play, aborda «el primer Walsh antes de ‘Operación masacre’, en donde se desarrolla su origen, la gestación de su literatura y su proceso de transformación política», contó el director Fermín Rivera.

La infancia en la provincia de Río Negro, la escuela en un internado de origen irlandés y sobre todo, el valor de Rodolfo Walsh como escritor, son los ejes del documental de Rivera, con testimonios, recreaciones ficcionales y un trabajo de recreación de lugares y objetos para suplir la falta de material de archivo.

«Decidimos trabajar en fílmico blanco y negro -explicó Rivera-, filmamos algunos espacios, lugares y libros como si fuera material de archivo con la impronta documental», describe el realizador.

¿Cuál fue el interés por hacer un documental sobre Rodolfo Walsh?
Mi admiración por la obra de Walsh se une con mi oficio de documentalista y creo que más tarde, al encontrar algunas cosas poco conocidas de él que lo pintan con una personalidad interesante, fueron los componentes principales para llevar adelante el proyecto.
A la vez, conocía a su hija Patricia, con quien tuve varios encuentros durante la investigación. A ella le intereso el recorte temporal que planteaba, es decir, el primer Walsh antes de «Operación masacre», en donde se desarrolla su origen, la gestación de su literatura y su proceso de transformación política.

En la película la falta de material de archivo se resuelve a partir de escenas de ficción que parecen materiales encontrados. ¿Cómo decidiste ese modo de la puesta?
Creo que ahí hay dos cosas, por un lado las escenas de ficción estaban previstas al margen de las dificultades del archivo y los textos de Walsh son muy cinematográficos, visuales y motivadores, así que fue por ese lado la primera aproximación al abordaje de esas recreaciones. Y por el otro lado, está la dificultad más concreta del material de archivo y frente a eso, decidimos trabajar en fílmico blanco y negro, que vengo experimentando en otros proyectos con mi director de fotografía, Emiliano Penelas. Así es como filmamos algunos espacio, lugares y libros como si fuera material de archivo con la impronta documental. Después, esas dos variantes comenzaron a convivir y a mezclarse armando una suerte de collage.

A la hora de decidir quiénes serían las voces que darían su testimonio sobre el escritor, ¿cuál fue el criterio de selección?
Fue surgiendo en forma bastante natural, como fue el caso de Patricia Walsh, que siempre pensé que debería estar, no me imaginaba un documental sin su participación. Lo mismo con Juan Forn, porque hace un impecable análisis de la obra de Walsh, unido a una mirada desacartonada que yo compartía. En el caso del sociólogo Roberto Baschetti, colaboro con material de archivo y fue necesario su aporte y su mirada en relación al Peronismo. Silvia Adoue escribió un libro sobre Rodolfo muy valioso que se llama «El criptógrafo». Y el escritor Juan Jose Dellaney es un gran conocedor de la obra de Walsh, comparte su origen irlandés y su padre fue compañero de Rodolfo en el internado, así que hace un aporte muy interesante en relación a la influencia de la ascendencia irlandesa en su escritura

«R.J.W.» intenta develar los aspectos menos transitados de la vida de Walsh, sobre todo su importancia como escritor. Visto desde el presente, ¿qué lugar ocupa en la literatura argentina?
Siempre pensé que debería ocupar un lugar más importante del que ya ocupa en la literatura argentina, vienen a mi cabeza las palabras de David Viñas que dijo algo así como ‘si me apuran digo que Walsh es mejor que Borges’. Creo que el hecho de haber sido periodista y de haber hecho libros de investigación hacen que la élite literaria argentina lo ubique durante muchos años un escalón por debajo de los grandes. Pero también creo que esa mirada y esa actitud se está modificando. Algo de eso dice Forn en el documental sobre ese tema y «Operación masacre».

Con la película ya terminada, ¿qué fue lo que más te impactó de la obra de Walsh?
Releo su obra y me sigue sorprendiendo, me resulta muy motivadora. Creo que después de la película puedo valorizar más la forma en que escribió sus libros de investigación. Hay una excelencia literaria muy potente que, en mi caso en particular, no me había percatado porque la denuncia era más potente o es lo que a uno le impactaba más.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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