Disponible en Netflix.

A algunos de los directores que pasaron los 50 años de edad les llegó la hora de la nostalgia, de mirar para atrás y bucear en las experiencia propias. Paul Thomas Anderson lo hizo en Licorice Pizza, Quentin Tarantino lo puso en práctica en Había una vez… en Hollywood y ahora le llegó el turno a Richard Linklater, que ya tiene en su haber una joya como Rebeldes y confundidos, que también iba por ese camino. Pero el director texano fue por más.

Stan, es el protagonista de Apolo 10 1/2, el hermano menor de una típica familia de clase media, al estilo de las series de televisión del tipo «Papá lo sabe todo», aunque la familia no es tan típica porque el padre trabaja en la NASA. La familia vive en Houston, que era el centro de operaciones del organismo que tenía como misión la de llegar a la Luna, ese sueño que el presidente Kennedy dejó como legado. Ese clima de misión a cumplir marca a la ciudad y sus habitantes. Linklater crea una aventura para toda la familia y el relato se transforma en un viaje a 1969. La historia que todos conocemos tiene una parte oscura, el prototipo del módulo lunar que construyó la NASA estaba mal y resultó que no había tiempo para rehacer las dos cosas, así que reclutan a Stan, que es un chico de unos 11 o 12 años que pasa unas pruebas y es llevado a realizar el primer vuelo a la Luna en secreto. Ni la familia debe enterarse.

La película le sirve a Linklater para contar ese cuento y volver al año 69 y su clima de época, la realidad social y política de la época a través de la mirada de ese grupo familiar y sus vecinos. Las chicas coleccionan discos de bandas de moda como The Monkeys, la mayor analiza las letras de Los Beatles, otro que está saliendo de la adolescencia no parece interesarse por nada, la madre fuma, hace las tareas hogareñas y tiene sus propias opiniones sobre algunos temas sociales. El padre es uno más dentro de la NASA, lo que significa que está metido de lleno en lo que es la gran misión. Mientras todo eso pasa y Stan cumple su misión de hacer el viaje de prueba, vemos desfilar series de la época, situaciones televisivas dignas de envidia (como Joni Mitchel cantando en tv junto a Johnny Cash por nombrar solo una).

La película está realizada con la técnica de rotoscopía, que Linklater -que ya había usado en Despertando a la vida-, un procedimiento que consiste en filmar la película con actores y luego pasarla a la animación, aunque la verdad es que la utilización de material de archivo permite jugar con las texturas y que cuando es necesario se ve la imagen real.

No sabemos si se puede decir que esta película entre en lo que se denomina coming of age, pero lo que está claro es que Linklater logró un película de aventuras, familiar sin caer en clichés o golpes bajos y para los que formamos parte de esa generación, hacernos recordar los días en que todavía podías quedarte dormido en el asiento de atrás del coche y amanecer en la cama a la que alguien, casi siempre los padres, nos había llevado.

APOLO 10 ½: UNA INFANCIA ESPACIAL
Apollo 10 ½: A Space Age Childhood. Estados Unidos, 2022.
Guion y dirección: Richard Linklater. Fotografía. Shane F. Kelly. Edición: Sandra Adair. Duración: 98 minutos

Compartir