La llamada generación del ’45 en Uruguay fue la que marcó el ingreso a la modernidad intelectual, artística y política del país. Constituida por personalidades como Juan Carlos Onetti, Idea Villariño, Mario Benedetti, Ida Vitale y Emir Rodríguez Monegal, entre muchos otros, tuvo como un símbolo a la revista Marcha, aparecida en 1939. A ese grupo pertenecieron el escritor y crítico José Pedro Díaz y su compañera Amanda Berenguer, poeta que alcanzó gran reconocimiento internacional. Díaz obtuvo una beca para viajar por Europa con un proyecto creativo y ambos recorrieron varias ciudades de ese continente. En “El filmador” Díaz se convierte en un involuntario y notable cineasta, gracias al trabajo de Aldo Garay y los materiales encontrados por el hijo de ambos: rollos de películas guardados en un depósito y el diario de viaje de su padre.

Cronológicamente la película se articula alrededor de estas páginas. En ese recorrido sigue el camino personal de Díaz, desde que compra una cámara de súper 8 y comienza su  camino como filmador amateur y voraz, hasta que elabora una propia mirada, adquiere una cámara de 16 mm y construye una pequeña filmografía sobre Europa, por entonces la meca idealizada de los intelectuales latinoamericanos.

El recorrido está acompañado por el texto de los diarios, como relato en off. Resulta perfecto para acompañar el trabajo meticuloso de selección y montaje, con los que se arma aquella película única que José Pedro Díaz nunca hizo. O qué hizo sin haber notado que estaba allí, en los materiales registrados por aquel viajero filmador que dejó arrumbado en un depósito.

Aldo Garay logra correrse de todo protagonismo para contar la mirada de Díaz ante una realidad europea que no es lo deslumbrante que esperaba, dejando que ese recorrido se cuente en la palabra y la imagen del propio intelectual uruguayo. Desde la llegada a una París bella y vacua artísticamente, hasta su recorrido por las rutas españolas, donde la dictadura franquista y la pobreza eran lo que se hacía evidente, la película de Díaz es un relato de la desilusión ante el viaje soñado; pero también el de la desilusión personal, el de saber que tal vez su novela magistral, su obra monumental, nunca sería escrita.

“El filmador” es un legado póstumo por el que vale la pena revisar su pensamiento crítico y el de la enorme generación de uruguayas y uruguayos de la que fue parte.

EL FILMADOR
De Aldo Garay (Uruguay, 2022, 70 minutos)

BAFICI 2022 – Competencia Vanguardia y Género

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