03058_FP_CARDCOUNTER Oscar Isaac stars as William Tell in THE CARD COUNTER, a Focus Features release. Credit: Courtesy of Focus Features / ©2021 Focus Features, LLC

Paul Schrader está viviendo una suerte de segunda era dorada. El director y guionista, una de las figuras clave del cine norteamericano de los 70 y uno de los pocos de su generación aún activo y en buena forma, es recordado seguramente por su guión para Taxi Driver y sus películas de fines de los 70 y principios de los 80 (Hardcore, Gigolo Americano, Mishima). pero en 2017, con la extraordinaria First Reformed, volvió a llamar la atención con una obra que estaba a la altura de lo mejor de su carrera. Una racha que se extiende ahora con The Card Counter.

El protagonista es William Tell (Oscar Isaac) un jugador de poker profesional que recorre los casinos del país jugando y apostando para ganarse la vida. Tell es un personaje típico de Schrader: solitario, obsesivo, dañado, con un pasado doloroso y un futuro que parece apuntar directamente a una misión. Su carácter obsesivo se expresa en la forma metódica con que maneja su actividad, tanto en la manera que la ejecuta, calculando, manejando variables, y en el hecho de que lo haga siempre igual, de manera seria y sin estridencias. Y también con síntomas que podríamos tildar de compulsivos, como el hecho de que, al llegar a las habitaciones de hotel, saca los cuadros y envuelve cuidadosamente los muebles en sábanas blancas para que todos los ambientes que ocupa sean uniformes. Tell ama las rutinas y la repetición y todo este rigor se expresa como una forma de poner límite a algo que de otro modo se desorganiza, un intento de cortar el caos de cuajo ante que se imponga. Y es que el personaje tiene un pasado militar en una área absolutamente oscura como interrogador de prisioneros, un pasado que lo acecha,  lo visita en sueños y del cual no puede desprenderse. Él lo sabe y lo único que puede hacer es mantenerlo a raya con sus defensas.

Todo este entramado se tambalea cuando el joven Cirk (Tye Sheridan) le propone secuestrar a un militar retirado para vengarse en nombre de su padre. Tell conoce muy bien a la víctima en cuestión y lo acompaña en su misión aunque no parece totalmente convencido. De algún modo el involucramiento de Tell en la misión de venganza de Cirk tiene que ver con un intento de redención o de expiación. Términos que vienen al caso en el universo de Schrader, afecto a los temas y referencias religiosas y a los cuales hay que agregar también el del sacrificio. Hay un descenso a los infiernos que está en el pasado, que deja una marca que no se puede borrar y requiere un regreso desde otro lado para ajustar cuentas. Al igual que el Travis de Taxi Driver, el padre de Hardcore o el cura de First Reformed, el apostador profesional de The Card Counter es un hombre con una misión, después de la cual ya nada puede ser igual.

Schrader ha expresado su admiración por Robert Bresson, algo que en este film se hace bastante explícito. Tanto en su ascetismo, su sequedad, su despojamiento, como en el tono y la búsqueda de la trascendencia en ámbitos mundanos y hasta profanos, como es en este caso el de los casinos y el mundo de las apuestas. Hay incluso un eco de Pickpocket en la escena final, como una suerte de encuentro con la gracia en el lugar menos pensado. El protagonista se mueve en los ambientes luminosos y brillantes como una sombra, un ser anónimo que es un pecador y también puede ser un ángel vengador. Como en varias de sus películas lo que hace Schrader es echar una mirada a la oscuridad y en ese mismo movimiento buscar la luz. 

THE CARD COUNTER
De Paul Schrader (Estados Unidos, 2021. 111 minutos)

BAFICI 2022 – Trayectorias

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