Alejandro Hartmann, realizador de la serie Carmel: ¿Quién mató a María Marta? y El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas –que ya tuvo su estreno mundial en el festival y que prontamente podrá verse en Netflix-, apuesta una vez más a una mirada documental entre curiosa y paciente. La cámara se acerca siempre ávida de un nuevo testimonio, aunque siempre dispuesta a dejar que las cosas tomen su ritmo. El nacional es un gran ejemplo de ese modo de trabajo en el que la distancia justa se torna un protagonista testigo.

El documental está articulado en 5 partes: UPD (último primer día), Las cosas cambian, Las cosas se conservan, Nacional y popular y Un nuevo ciclo. Muchas veces la estrategia para pasar de una sección a otra es el contrapunto histórico, visibilizar el cambio histórico frente a un mismo hecho. Para ello se utilizó material de El rey tuerto (1991), un programa de video realizado por los alumnos de aquel entonces y que se proyectaba en el microcine en el paso del turno mañana al turno tarde.

El director, quien en otro tiempo fue estudiante del Colegio Nacional Buenos Aires, registra el trayecto de un año escolar. Este tramo no es un año más en el marco de la vida de la institución. Es 2018, último año del rector Zorzoli y también un momento clave para la ciudadanía argentina que discutía en el Congreso de la Nación el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. En el marco de este suceso, varias instituciones educativas realizaron tomas y actividades que defendían este proyecto de ley; el Nacional Buenos Aires no fue la excepción. En ese contexto se desarrolla la última película de Hartmann, en donde no solo se registran ese acontecimiento sino otros que hacen a la cotidianeidad de la vida educativa en el Colegio. La cámara no interroga de manera directa, ni el documentalista está interesado en obtener testimonios. Hartmann realiza más bien un seguimiento íntimo de esos momentos: una clase de Filosofía, otra de latín, una reunión de la Coorperadora el rector conversando con el área académica, administrativa, con padres. Pero el protagónico en el relato lo tienen los más jóvenes, estudiantes que se adentran en la militancia. Así, asistimos al trabajo de las diversas agrupaciones, la votación por el centro de estudiantes, las denuncias en las palabras finales de las egresadas, la lucha por los derechos de la mujer y las disidencias y la efectiva implementación de la ESI.

El trabajo final resulta interesante y de una prolijidad de la que ya nos tiene acostumbrado Hartmann. Tal vez 2018 resulta una fecha que, con una pandemia delante resulta lejana, pero los temas que aborda parecieran demandar mayor distancia histórica para resultar más ricos. De todas maneras, más allá de esta apreciación, que puede ser caprichosa, el material es valioso, la mirada es inteligente y el tiempo le agregará esa densidad que la lejanía trae indefectiblemente. El nacional hoy es muy buena pero mañana será genial.

EL NACIONAL
De Alejandro Hartmann (Argentina, 2022, 81 minutos)

BAFICI 2022 – Competencia Nacional

Compartir