“La Croisade” (La cruzada), ayer tuvo su primera proyección en la sala principal del Complejo Gaumont y de esta manera la última película del francés Louis Garrel entró en la Competencia Internacional del Bafici con una comedia de aventuras, que ensaya un crítica a la inacción del mundo adulto al estado de las cosas en relación al cambio climático, pero sobre todo, despliega algunos filosos apuntes sobre la burguesía parisina.

La película tiene una base desde donde se yergue el relato crítico sobre una pareja de cuarentones (Louis Garrel y Laetitia Casta), padres del pequeño adolescente Joseph (Joseph Engel), que mientras transita una agitada vida amorosa, en silencio y al igual que centenares de niños en el mundo, fue vendiendo las pertenencias de sus progenitores para alimentar un fondo que tiene como destino crear gigantescos lagos en África que en el futuro palearán la falta de agua, crearán nuevos ecosistemas y disminuirán la temperatura del planeta.

Visto desde el mundo adulto se trata de un disparate, pero el proyecto se asienta en un sólido plan que lleva meses de trabajo y en la lógica irrefutable de la capacidad de los niños en defender sus sueños y utopías.

Entonces “La croisade” se trata de la confrontación generacional, de esos padres cómodos y en tránsito al total adormecimiento de emociones y deseos -de cambiar al mundo pero también en relación a la pareja- y del otro lado los chicos, que se animan a todo, a la quimera de accionar para un cambio posible en un mundo que se encamina hacia el desastre y por caso, también a triángulos amorosos sin culpa entre .

Un poco condescendiente, frenética por momentos, ingeniosa y despreocupada por cualquier señalamiento a su planteo candoroso, la película de Garrel -que con “L’Homme Fidele” ganó como mejor director en el Bafici 2019- es simpática, fácil de digerir, pero apenas merecedora de formar parte de la competencia mayor del festival.

LA CROISADE
De Louis Garrel (Francia, 2021. 67 minutos)

BAFICI 2022 – Competencia Internacional

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