Lo más interesante de esta nueva película de Roberto Doveris es su capacidad de contar algunas marcas de una generación: las formas de vida, las prácticas, los deseos y las aspiraciones de personas jóvenes. Lo hace además corriéndose de los lugares comunes de las historias estancadas de burguesías acomodadas de Santiago en la que hace años abreva el cine chileno. Alrededor de Pablo, un aspirante a actor que trabaja como paciente supuesto para las prácticas de estudiantes de medicina, se articulan historias, las propias y las de muchxs otrxs (y aquí lo no binario respeta el espíritu de la película).

Abandonado por su algo más que “roommate”, quien además le legó una deuda, un perro y muchas plantas, Pablo está buscando: busca nuevx inquilinx, busca dinero prestado, busca pareja, busca quien se encargue del perro y también busca trabajo. Y busca quien le ayude a conjurar el misterio de las cosas que se mueven en su casa (el perro ya no puede ser el culpable porque está con sus padres). Mientras tanto, en su departamento, en las calles y en su barrio ocurre la vida. Incluso en el celular ocurren cosas. Lo cotidiano es el ir y venir, la charla, el afecto y la melancolía. La película circula, tiene movimiento y una dinámica propia. En esa dinámica el fantasma, un fantasma concreto, va pasando de mano en mano, de ropa en ropa, viaja con ellxs.

Doveris hace una comedia sin segundas intenciones, sin afán moralista ni búsquedas estéticas novedosas. Lo destacable es que propone una realidad en la que no siempre el mundo de la adultez puede ingresar, y lo hace con tal libertad de que un fantasma puede circular como circulan las relaciones y los intercambios. En esa falta de solemnidad, el fantasma no suena demasiado importante ni significativo, sino una bella forma de contar lo que estos lazos, los nuevos y los de siempre, dejan como traza en cada uno de estos jóvenes.

PROYECTO FANTASMA
De Roberto Doveris (Chile, 2022. 97 minutos)

BAFICI 2022 – Competencia Internacional

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