Entre 1859 y 1867, el pintor Edouard Manet y el poeta Charles Baudelaire mantuvieron una relación de amistad y también de mutuo apoyo ante las a veces feroces críticas que sus obras recibían. Este es el punto de partida de Vas-tu renoncer?. O más bien la inspiración, porque el film de Pascale Bodet no tiene nada que ver con una biopic protagonizada por dos personajes históricos, sino que la premisa inicial le sirve para hacer otra cosa, que tiene que ver más bien con el juego y el humor. 

Bodet traslada el deambular de estos personajes de mediados del siglo XIX a la actualidad del XXI, y si bien sigue transcurriendo mayoritariamente en París, está claro que, por más que aparezcan algunos lugares reconocibles como el Museo de Louvre, el París de la película dista mucho del de aquella época. La realizadora se ocupa de remarcarlo, ubicando la acción en varios edificios, oficinas o interiores modernos, entre ellos el Centro Georges Pompidou, que oficia como uno de los productores del film.

Aquí Manet y Baudelaire son simplemente Edouard y Charles. En ningún momento se los nombra por su apellido y, para marcar aún más la distancia, los actores no se parecen ni remotamente a los originales ni tratan de ningún modo de caracterizarse como ellos ni copiar algún rasgo. Aparece además un extraño personaje de apariencia estrafalaria, un extranjero que apenas habla francés llamado Gulcan, con quien Edouard se tropieza por pura casualidad y termina mediando entre ambos amigos, como una suerte de mensajero bienintencionado pero un poco deficiente. 

Todas estas licencias no implican que la realizadora no tenga bien investigados a sus personajes y sus circunstancias. Por el contrario, a lo largo del film  hay numerosas referencias y citas directas que el espectador que conozca del tema puede identificar. Edouard está sufriendo, desconcertado a raíz del violento rechazo que sufrió una de sus exposiciones y el hecho de haber sido allí caricaturizado. Algo que efectivamente sucedió a Manet, un ataque vitriólico que, colmo de la humillación, se coronó con una serie de caricaturas de sus obras publicadas en la prensa de la época.

En un pasaje del film el pobre Edouard repasa hojeando originales de esos mismos ejemplares. Charles por su lado, vagando por una París indiferente, está a la espera de una beca para trasladarse y dar conferencias en Bélgica, como hizo el propio Badeulaire, quien dio cuenta de esa experiencia en el libro Pobre Bélgica, del cual el actor recita aquí algunos pasajes.

No todas las referencias son eruditas, algunas son simplemente juguetonas, como ver a  Charles rodeado de gatos, de verdad y de juguete, porque lo que interesa mayormente a Bodet es el humor, una suerte de comedia asordinada, a cara de piedra, que le debe algo a Jacques Tati. Hay un poco de humor físico y otro que tiene que ver con el nonsense y los juegos de palabras, mayormente protagonizados por Gulcan. Un humor que al espectador no francófono le va a costar más enganchar. Del mismo modo que, si bien la película juega con más de un nivel como para que no sea obligatorio conocer la historia y los personajes de referencia, hacerlo es mucho mejor para la experiencia. 

El objetivo de Bodet es hacer una crítica, o mejor aún reírse del mundo del arte, de sus imposturas, sus ambiciones, sus metas, sus ritos y sus instituciones. Su interés no es el rigor histórico ni el realismo. Más bien opta por las formas libres, expresadas en pequeñas viñetas con el absurdo como norte.

VAS-TU RENONCER 

De Pascale Bodet (Francia, 2021. 72 minutos)
Bafici 2022 – Competencia Vanguardia y Género

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