El realismo mágico palpita, atravesando la pantalla, con cada nueva propuesta que Sebastian Caulier nos ofrece. En La inocencia de la Araña, allá por 2011, ya nos deleitaba con un relato atrapante. El Monte refuerza una línea temática tan pregnante como mitológica; las historias y personajes exudan naturaleza salvaje.

El monte es un enunciador presente, un territorio que manifiesta su supremacía hipnótica por sobre todo ser viviente. Del monte y hacia el monte, una tierra que exhibe su carácter como una deidad antigua, y reclama su tenencia por sobre el cuerpo y el alma de los personajes. Esta entidad se construye mediante una exquisita puesta cinematográfica, que nos cautiva con imágenes y sonidos extraídos desde la mismísima entraña de la selva chaqueña.

La historia se centra en un padre y su hijo, distanciados por cuestiones sentimentales; el reencuentro los convoca a orillas del Monte. El padre (maravillosa interpretación de Gustavo Garzón) ha devenido en un cínico al mejor estilo antiguo (viviendo como un perro), su hijo (filósofo contemporáneo) no puede reconducir sus vínculos.

Para El Monte no hay mentes impenetrables, durante el devenir de la cinta esta presencia comienza a consumir todo el espacio y tiempo presente. Su apetito insaciable orilla espectadores cada vez más cerca de la pantalla, El Monte está bravo y hace sentir su aullido en toda la competencia.

EL MONTE

De Sebastián Caulier (Argentina, 2022. 87 minutos)

Bafici 2022 – Competencia Nacional

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