Estreno en salas.

Hay efectos imposibles de repetir y Jurassic Park es el mejor ejemplo de una película que provocó algo imposible de repetir. En 1993 poner en pantalla dinosaurios que a los ojos del espectador parecieran ser reales, fue una proeza técnica que solo estaban en condiciones de crear Steven Spielberg con la empresa de su amigo y socio George Lucas. La historia es conocida, Spielberg quería hacerlo con muñecos pero no se pudo y hasta que no se pusieron en la empresa de Lucas a ver cómo se podía lograr sin que fuera decepcionante, no se pudo arrancar el proyecto que finalmente llegó en 1993.

Después de aquello hubo dos películas más donde todavía aparecían los actores originales, pero Steven Spielberg se alejó de la realización. Varios años después (2015) volvió el universo jurásico con otros personajes en Jurassic World fue el nombre de esa nueva franquicia, que ahora vuelve a los cines tratando de cerrar todas las historias. En la película de 2018 el nuevo mundo de los dinosaurios volaba por los aires y los dinosaurios llegaron al continente. Pero en esta segunda etapa quedaba de lado el creador original de los bicho vueltos a la vida, el señor John Hammond que interpretaba nada menos que Sir Richard Attemborough, y aparecía un socio del empresario con otra historia, de la cual se desprendía que las investigaciones que sirvieron para volver a la vida a los dinosaurios se había utilizado para crear un clon humano. También se contaba que de repente había surgido un mercado de interesados en comprar dinosaurios para usarlos como guerreros.

Jurassic World: el reino caído dejaba una serie de hilos narrativos para completar y entonces vino la pandemia. Desde 2018 hasta 2022, se escucharon muchas cosas y la más prometedora de esas cosas fueron las imágenes de los tres protagonistas originales de Jurassic Park en el set de filmación de la película que se anunciaba como el cierre épico de la saga.

La pregunta de los seguidores fue desde ese momento si la aparición de esos personajes iba a ser apenas un momento de lo que se conoce como «fan service» o realmente iban a participar de la película. Bueno, nadie pone en el afiche a alguien que hace un cameo o una participación episódica. Los históricos Laura Dern, Sam Neill y Jeff Goldblum son protagonistas a la par de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard. Vamos a evitar contar cómo llegan a juntarse los cinco, pero digamos que hay una corporación que se quedó con todo lo que era de los dos socios y propone usar los conocimientos de genética que hace treinta años venía desarrollándose, pero detrás de todo el discurso bonito hay un plan malvado al mejor estilo de los villanos de James Bond.

No hay nada exactamente nuevo en Jurassic World: Dominion es un festival de referencias al pasado, pero no solo de las dos franquicias sino de la misma historia del cine. Sam Neill hace de su personaje una especie de Indiana Jones, hay escenas que recuerdan incluso algunas cosas de Star Wars y aparecen referencias a la primera de las películas, así que para los amantes de esta franquicia, la película seguramente funciona bien. Para el resto, el nuevo título está lleno de conveniencias de guion, cosas que sacan de la manga los escritores. Y bueno, el cierre de la historia es por lo menos discutible.

Las escenas de acción son muy buenas, la melodía original de John Williams suena en los momentos adecuados y hasta hay un momento que puede satisfacer a los que apoyan películas del estilo de Kong vs Godzila.

JURASSIC WORLD: DOMINIO
Jurassic World: Dominion. Estados Unidos, 2022.
Dirección: Colin Trevorrow. Guion: Emily Carmichael y Colin Trevorrow. Intérpretes: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Laura Dern, Jeff Goldblum, Sam Neill, Isabella Sermon, DeWanda Wise, Mamoudou Athie, Omar Sy, Campbell Scott, BD Wong, Justice Smith y Daniella Pineda. Música: Michael Giacchino. Fotografía: John Schwartzman. Distribuidora: UIP. Duración: 146 minutos.

Compartir