Estreno en salas.

A esta altura, podemos hablar del cine de Adrián Suar como de un género autónomo que tiene al productor, como el centro de una serie de historias que giran alrededor de un mismo personaje con variables mínimas. Sus películas son comedias que a veces tratan de dejar además alguna reflexión mínima sobre las relaciones personales. Los personajes que interpreta Suar en el cine son en general de clase media tirando a alta, con problemas de personalidad que lo hacen enfrentar situaciones como la aparición de una hija desde el pasado más remoto, que su esposa quiera que se metan al mundo swinger, que su pasión por el fútbol termine por dañar la relación con su familia o que directamente su mujer diga que él es un boludo.

Pasaron más cosas en este universo acotado, pero está bien con lo que queremos dejar establecido. Sus películas son en general efectivas, algunas han tenido gran éxito y han servido además para que sus compañeros de elenco se luzcan, como el caso de Valeria Bertuccelli.

Lo cierto es que las dos últimas películas de Suar, El fútbol o yo y Corazón loco, no fueron demasiado efectivas y la última, además, fue particularmente fallida además de que la pandemia la castigó duramente en términos de estreno, como a muchas películas en estos dos años de crisis mundial.

Pasado lo más grave de la pandemia, el actor y productor  anunció que tenía un proyecto personal para volver al cine, con la novedad de que además, lo tendría como director, además claro, de ser uno de los protagonistas de la historia. Un paso adelante para un universo que, tras la película anterior, parecía haber quedado dañado.
Treinta noches con mi ex repite un poco la forma de su cine, pero en una variante de tono más serio. «El turbo» (Suar) lleva años separado de «la Loba» (Pilar Gamboa), con quien tienen una hija que en general es la que ha mantenido contacto con su madre. Es que «La Loba» sufre un problema psiquiátrico que la ha tenido internada durante tres años, pero ahora ha llegado el momento de que se reinserte en la sociedad. Para volver, la profesional que la atiende propone que la familia haga un esfuerzo -la paciente requiere paciencia y un poco de cuidado- y lo mejor es que por un tiempo, la paciente viva con su familia.
«El Turbo» tiene una vida acelerada dirigiendo una “cueva” de compraventa de dólares y no parece tener tiempo para nada, pero tras una charla con la doctora, acepta recibir en su casa a su ex, que tiene algunas reacciones que por supuesto van a volver esas treinta noches en una especie de infierno.
Gamboa es una de las grandes actrices de su generación, quizás la mejor, y le saca el jugo a «La Loba» de manera eficaz. Suar, que suele ser un efectivo comediante, esta vez tiene que limitar su histrionismo a favor de una historia que exige concentrarse en el tema de una dolencia de carácter psiquiátrico, con los problemas que conlleva meterse en un tema espinoso y sacar una comedia que divierta y a la vez deje alguna enseñanza.

Gamboa es una gran actriz que tira paredes y no encuentra un compañero que le devuelva la pelota como corresponde. Jugar sola es difícil y no es que Suar esté mal como «El Turbo», es que apenas parece haber dejado su cara y que su cabeza estuviera pendiente de otras cosas. 

Treinta noches con mi ex es graciosa por momentos, y no demasiado efectiva en su resultado familiar. Como director Suar no demuestra nada demasiado especial y la película no se puede despegar del tono televisivo que suele atravesar su cine, sin embargo el film llega a las salas de cine eludiendo algo que sabemos que le fue ofrecida al director/productor, que era la posibilidad de que su nueva película se viera directamente en una plataforma. Suar creyó que era mejor que fuera al cine, porque la pantalla grande es más adecuada para ver películas, y nosotros estamos de acuerdo, claro.

Esperamos que este nuevo paso de Suar sea el comienzo de una carrera que por supuesto, necesita más metraje para encontrar un tono personal que lo haga un cineasta, además de un efectivo comediante. Se verá si se anima a salir del sitio de confort y se anime a salir de la burbuja de barrios acomodados para descubrir nuevos mundos y nuevas coloraturas para sus películas.

30 NOCHES CON MI EX
30 noches con mi ex. Argentina, 2022.
Dirección: Adrián Suar. Intérpretes: Adrián Suar, Pilar Gamboa, Rocío Hernández, Pichu Straneo, Elisa Carricajo, Campi, Elvira Onetto y Jorge Suárez. Guion: Javier Gross.  Fotografía: Félix «Chango» Monti. Música: Nicolás Sorín. Edición: Emiliano Fardaus. Sonido: Guido Berenblum y Nicolás Cecinini. Dirección de arte: Mercedes Alfonsín. Distribuidora: Star Distribution. Duración: 93 minutos.

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