Estreno en salas.

Los inquietantes minutos iniciales de ¡Nop! introducen al espectador a una experiencia fascinante que seguramente lo convencerá de la magia y del muy buen pulso de Jordan Peele. Entrar en la nueva película del director estadounidense exige atención y dejarse llevar a través de viñetas que en algún momento, terminarán por darle un sentido a un relato que en principio deja algunas imágenes de impacto que son difíciles de borrar, historias inconexas y misterios que crean un clima apasionante.
Un chimpancé en un set de una sitcom donde claramente ha ocurrido una tragedia, un espectáculo casi circense con clima de western y algunas cuestiones más que mejor no revelar. En el centro de todo esto dos hermanos que trabajan domando caballos para hacerlos trabajar en la industria del cine. Oj Haywood (Daniel Kaluuya) y su hermana Esmeralda (Keke Palnmer), han perdido a su padre, el fundador de la empresa que a la vez era descendiente del primer jinete negro que apareció en una serie de fotos a finales de 1800. Ella es la encargada de contar esa historia a los clientes de la empresa, a los que suma el recuerdo  de su tatatatarabuelo que trabajo con el inventor de lo que fue uno de los primeros aparatos que sirvieron para vara fotos en movimiento. En ese caso fue para comprobar si los caballos al correr llegaban a estar con las cuatro patas en el aire y el experimento demostró que oficialmente los equinos llegaban a estar en el aire al largarse al galope tendido. Pero ahora los hermanos no viven juntos y negocian los caballos que les quedan.
A medida que avanza el relato todo parece raro y el clima enrarecido de todo el asunto recuerda ciertos tonos de las películas de M. Night Shyamalan como Señales, pero no es esa la única referencia que va a apareciendo y se capta que Pelle tiene mucho cine encima, como lo demuestra también la referencia a Steven Spielberg con Encuentros cercanos del tercer tipo.
A la obsesión por lo que ocurre en donde tienen a los caballos y en el predio cercano, esa especie de parque temático sobre el oeste donde están ocurriendo cosas extrañas, se le suma un fotógrafo obsesionado con la captura de imágenes y se entiende la referencia al antepasado de OJ y Esmeralda. Lo que aparece es una nube que cambia de forma y que parece haberse aposentado en la zona. Para esa altura de la película, ya está claro que hay una presencia fantástica que no vamos a revelar pero que nos va sumir en innumerables situaciones virulentas y enigmáticas. Y también para ese momento, los amantes del género (no estamos seguros de que genero porque hay algo de western -incluso la música remite levemente al spaguetti western-, el terror, el cine fantástico o el cine sobre el cine), ya estará atrapado por la historia que posiblemente sea la mejor de las tres de Pelle, que confirma que tiene un futuro digno de atención.
Es posible que el último tercio de la película no termine de convencer al espectador porque ese suele ser el resultado de las películas de este estilo. A nosotros nos fascinó hasta el final y los invitamos a no perderse esta película en la sala cinematográfica que le quede cerca porque el cine de estas dimensiones debe verse en una pantalla grande, con buen sonido y dejándose llevar por las manos de esos magos que pueden ser los directores que como Jordan Pellee.

¡NOP!
Nope. Estados Unidos, 2022.
Guion y dirección: Jordan Peele. Elenco: Daniel Kaluuya, Keke Palmer, Steven Yeun, Brandon Perea, Michael Wincott, Keith David y Wrenn Schmidt. Fotografía: Hoyte Van Hoytema. Edición: Nicholas Monsour. Música: Michael Abels. Distribuidora: UIP (Universal). Duración: 130 minutos.

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