«Resten af Livet» es una película que aborda una tragedia familiar desde la perspectiva de cada uno de los integrantes.

Egon (Ole Sørensen) y Maren (Mette Munk Plum) conforman un matrimonio mayor con dos hijos amorosos, Henrik (Eskil Tonnesen) y Line (Jette Søndergaard). Los cuatro se quieren y están pendientes de los problemas y deseos del resto.

Pero un día Henrik muere y la conmoción por la tragedia impregna la vida del matrimonio y su hija, aunque de distinta manera.

En su tercera película luego de «Hundeliv» y «Onkle», Frelle Petersen hace un estudio sobre la pérdida y el dolor de una familia, en donde se ponen en juego los sentimientos de cada uno y la posibilidad de una implosión afectiva entre los sobrevivientes.

Mientras que el padre apenas cumple con sus obligaciones laborales en su tienda de venta de café -en donde también trabajaba el hijo fallecido- y se recluye en la casa, la madre lucha por no recordar a su hijo para no desmoronarse.

Y la hija, en pleno tratamiento para poder concebir a un hijo con su pareja, no solo tiene que transitar el duelo, sino que inevitablemente empieza a funcionar como árbitro de las disputas menores de sus padres, que se hieren mutuamente, sin saber qué hacer con la ausencia.

«Resten af Livet» es una pequeña película luminosa, que aunque pueda ser una obviedad, plantea que no está mal recordar que los problemas van a llegar, pero que si hay amor, paciencia y respeto por los espacios y los tiempos del otro, algo así como una respuesta favorable se va a presentar. Una visión optimista del estado de las cosas que algún espectador corrosivo puede emparentar con la autoayuda propia de decenas de bestseller.

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