El filme de Losa, que compite en Zabaltegi-Tabakalera, el apartado dedicado al cine más experimental o de riesgo y en donde también se presentan las producciones nacionales «Trenque Lauquen» (Laura Citarella) y «Diarios» (Andrés Di Tella), se asoma e instala en la amistad entre Sandra (Eva Bianco) y Tere (Anabella Bacigalupo) que se desarrolla en un lugar de sierras, un paisaje rural retratado con belleza por la fotografía de Eduardo Crespo.

Con una puesta austera, habitual en el realizador cordobés (“Breve historia del planeta verde”, “Los labios”, “La Paz”, “Cuatro mujeres descalzas”, “Extraño”, entre otros títulos), cuenta la relación entre ambas mujeres a través de casi un día completo paseando por las sierras con la excusa de poder ver un meteorito que cayó en las cercanías.

La siempre precisa Eva Bianco le da un carácter reconcentrado a Sandra -que pasa sus días amasando pan que reparte entre los vecinos-, que con su hermetismo enoja a su hija que está de visita –“parece que te da lo mismo que esté acá”- y también a su amiga Tere, que le advierte que con su actitud se va a quedar “cada vez más sola”.

La historia tiene como trasfondo una ausencia omniprescente para las protagonistas, que en su vínculo se animan a decirse las cosas sin tapujos y sin la prevención de que la relación se fracture.

Con bellas poesías de la bahiense Roberta Iannamico leídas a cámara, la música de Santiago Motorizado que acompaña serena los climas del relato y sobre todo el tiempo para que se complete la curva dramática de esa relación entre mujeres, que Loza vuelve a abordar con precisión y sensibilidad en torno al universo femenino.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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