Hong Sangsoo, “Walk Up”, compite por la Concha de Oro en la sección oficial con un relato que como es usual, podría ser tomado como un capítulo más de su obra, que sus detractores describen como una sola y larga película, mientras que los fanáticos, como otra obra maestra sobre los temas que lo obsesionan.

Ni uno ni el otro. “Walk Up” muestra un momento determinado en la vida Byungsoo (extraordinario Kwon Hae-hyo, una vez más como el alter ego del realizador), un director de cine que atraviesa un impase en carrera, divorciado y con una hija de poco más de 20 años, a la que a falta de su presencia como padre le presenta a modo de reparación por sus ausencias a una diseñadora que se supone, orientará a la chica en la profesión en la que se quiere formar.

El edificio en donde vive la diseñadora tiene varios pisos, que le permiten tener un estudio, alquilar una planta para un restaurante exclusivo y obtener rentas de un par de departamentos.

La estructura del lugar determina la historia y la puesta, a donde sí, nuevamente Hong Sangsoo es impiadoso con los hombres, en este caso Byungsoo (el extraordinario Kwon Hae-hyo, una vez más asumiendo al realizador), descripto como miedoso, egocéntrico e incapaz de ocuparse de otra cosa que no sea su carrera.

También está la comida, el cine dentro del cine y el alcohol como liberador de lo más reprimido de sus personajes. Es decir, los temas recurrentes están pero se trata de otra película que si se quiere, se escinde de la filmografía del director coreano.

A medida que se recorren los pisos del edificio -descripto como hermoso pero con pocas pistas para certificar la calificación- y que se desprende que el protagonista es célebre por su cine -aunque no consiga financiación para un próximo proyecto-, que es deseado por las mujeres pero se relaciona con una fan y termina viviendo con ella en el edificio y como signo de su ansiedad pierde el interés por la comida – su pareja es cocinera-, el malestar del protagonista bien puede ser interpretado como el del propio cine de Hong.

Al igual que “In Front of Your Face” (exhibida en la última edición del Festival de Mar del Plata), el director de joyas como “Hahaha”; “Right Now, Wrong Then”; “La virgen desnudada por sus pretendientes” y “Woman Is the Future of Man”, construye un relato sobre el encierro, probablemente derivado de la pandemia y en esa senda con una carga dramática que vuelve sobre sí, no sobre su obra sino como objeto fascinante a tener en cuenta, sobre su fragilidad, sobre un cambio de época que no respeta su legado y un agotamiento creativo.

Entonces “Walk Up” es una película, buena pero menor en su obra, que puede ser tomada como un punto de inflexión de su trabajo o apenas un filme que refleja un momento determinado de su cine.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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