Diego y Renata Lerman.

Con la proyección de «El suplente», del argentino Diego Lerman, comenzó la 31ra. edición del Festival de Biarritz Amérique Latine, en el suroeste de Francia, un espacio que como es tradicional presenta una fuerte presencia de producciones nacionales.

La ceremonia de apertura, que se llevó a cabo en la Gare du Midi, la sede central del festival vasco-francés, comenzó con las palabras de bienvenida del presidente del certamen, Serge Fohr, quien agradeció la presencia de los latinoamericanos luego de los dos años de pandemia y luego fue el turno del flamante delegado general de certamen, Jean-Christophe Berjon.

Berjon hizo las veces de maestro de ceremonia para presentar a las figuras de esta edición, como el director chileno Sebastián Lelio -que recibió como regalo una «Sesta Punta», que se usa para jugar a la pelota vasca-, el director Éric Lartigau («La famille Bélier») presidente del jurado de Ficción; el escritor cubano Leonardo Padura que ofrecerá un encuentro con el público el próximo miércoles; y el realizador Laurent Cantet («El empleo del tiempo»; «La clase», «Recursos humanos»), entre otras presencias destacadas.

Poco antes de la proyección de «El suplente», Lerman agradeció que se hubiera elegido su película para dar inicio al festival, luego de que compitiera en el reciente Festival de San Sebastián, en donde obtuvo la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto para Renata Lerman, su hija.

La película, que tiene como fecha de estreno en Argentina el 20 de octubre, está centrada en Lucio (Minujin), docente universitario y poeta, que regresa a su barrio en el Conurbano en donde su padre maneja un comedor comunitario (Alfredo Castro) como profesor de literatura en una escuela secundaria cruzada por las necesidades, la cercanía con la marginalidad y el narcotráfico.

Berjon, nuevo responsable de esta edición del festival que se realiza en el coqueto balneario francés, habló con Télam poco antes del comienzo de la apertura del certamen.

«Mi voluntad es de compartir la diversidad y la riqueza, la efervescencia del cine latinoamericano y más ampliamente, las culturas latinoamericanas. Buscaré lo más que se pueda reflejar la diversidad creativa del cine latinoamericano, sus temáticas variada, las problemáticas nacionales de cada país, pero también las formas, cinematográficas distintas que encuentran para pintar eso», dijo el delegado general del encuentro.

Además de «El suplente» de Diego Lerman y «Argentina, 1985» de Santiago Mitre, películas de apertura y cierre de la muestra, la presencia del cine nacional se hace sentir en las competencias.

«Punto rojo» -que formó parte de la sección nacional de la pasada edición del Festival de Mar del Plata-, de Nicanor Loreti y «Sublime», de Mariano Biasin, son las dos películas argentinas que competirán por el Premio Abrazo al mejor filme de Ficción.

Por su parte, en el apartado dedicado al cine documental se seleccionaron «Las delicias», de Eduardo Crespo; «Luminum», de Maximiliano Schonfeld; y «Retratos del futuro», de Virna Molina.

«Sin duda el cine argentino es un gigante absoluto -definió Berjon-, es poderoso en su poder de sacudir la sociedad, de cuestionarla y la diferencia quizá era más fuerte entre Argentina y otros países de América Latina es que alcanzó una cierta madurez creativa».

Jean-Christophe Berjon.

En el análisis, el delegado general del Festival de Biarritz completó: «El cine argentino se permite arriesgarse en formas totalmente libres y muy en el tono de tu país, con un humor delicioso que también tiene un fondo social, muy recurrente pero no sistemático».

Este año, el certamen tiene un foco en Brasil e invitó al director Kleber Mendonça Filho («Aquarius», «Bacurau») que seleccionó un grupo de películas de su país para Biarritz.

«Kleber presentó algo así como un álbum de familia del cine brasileño, con 10 largometrajes y 14 cortometrajes que comprende grandes clásicos y dan un reflejo de la sociedad brasileña», contó el delegado general.

Con respeto al resto del cine que se verá en Biarritz, Berjon alineó a México junto a la Argentina como «dos enormes faros del continente latinoamericano, pero también está Chile y el cine colombiano -aclara-, su presencia es claramente y tenemos un gran número de películas de buen nivel como «Los reyes del mundo», «La jauría» y el documental «Alis», y obras de países menos conocidos en el cine, como por ejemplo «La hija de todas las rabias», de Nicaragua, y «Tengo sueños eléctricos» y «El domingo de la niebla», ambas de Costa Rica.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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