«La hija de todas las rabias”, que formó parte de la sección New Directors en el reciente Festival de San Sebastián, es una ópera prima y según aclara el catálogo del festival, se trata de la “quinta película de ficción en la historia de Nicaragua”.

María (Ara Alejandra Medal) tiene 11 años, vive con su madre Lilibeth (Virginia Sevilla García) al borde de un basurero a cielo abierto en algún lugar de la costa en Nicaragua, en donde la pobreza extrema alcanza a casi todos por igual, con pequeñas variaciones sobre los niveles de pobreza.

La violencia que debe soportar Lilibeth para llevar el sustento para ella y su hija -intentos de violación, dependencia de un rufián local- se traslada en parte a la relación que tiene con María, en donde se combina el amor y cierta fricción física producto de un entorno tenso y miserable.

Aun así, María sigue siendo una niña y a pesar de su dureza, tiene los errores y a la vez la inocencia propia de su edad, por lo que un accidente con unos cachorros que su madre ya vendió, determinará su futuro.

El paso siguiente se trata del trabajo infantil en un centro de reciclaje regenteado por una pareja de mexicanos.

El relato tiene algo de realismo mágico en el paralelo entre la necesidad de ser fuerte como una pantera para sobrevivir en el universo hostil (la pantera-madre se hace presente en los peores momentos de María), y si bien “La hija de todas las rabias” tiene momentos de extraña belleza y fascinación de los lugares que a priori no lo tienen, además de un buen manejo de actores que se traduce en la verdad que transmite la relación entre madre e hija.

“La hija de todas las rabias” también transita el camino del cine latinoamericano de la miseria, que sin duda existe, pero que a fuerza de repetirse parece ser el único valido de la región.

En ese sentido, las argentinas que ya tuvieron una primera pasada en Biarritz como “Punto rojo”, de Nicanor Loreti que formó parte de la Competencia Nacional del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2021 y ahora compite con su humor negro en Biarritz el apartado de Ficción y el respeto sobre los personajes de “Luminum” de Maximiliano Schonfled en Documental, son por caso, dos ejemplos claros de la diversidad del cine argentino que sin duda, se replican en su multiplicidad de miradas en toda Latinoamérica.

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