La relación entre una madre y su hija, apasionadas por la búsqueda de ovnis en el cielo, además de la amistad con otros fanáticos de la ufología, son los temas que desarrolla «Luminum», de Maximiliano Schonfeld, que compite en la sección documentales en la 31ra. edición del festival francés de cine latinoamericano de Biarritz donde al año pasado su filme «Jesús López» fue laureado como la mejor ficción.

Feliz porque la primera proyección de “Luminum” fue bien recibida por el público que colmó la sala del Casino Municipal -que fue la inspiración arquitectónica del Casino de Mar del Plata-, Schonfeld contó a en la ciudad del sur de Francia que las protagonistas fueron las que determinaron el rumbo del relato.

«Eran ellas las que más o menos manejaban la película, por momentos hablaban, se soltaban, tiraban un chiste, pero después se ponían serias y decían, ‘bueno, vamos a hacer la película´», evoca.

De quienes habla el realizador entrerriano («Jesús López», «La helada negra», «La siesta del tigre», «Germania») es de Silvia y Andrea, dos reconocidas ufólogas que a la vez, son madre e hija y el documental las retrata junto con otros personajes igualmente apasionados por la búsqueda de ovnis en el cielo.

«A mi me mueve la fe en una empresa casi imposible como es dedicarse toda una vida a algo tan grande como es la búsqueda de vida extraterrestre en un pueblo de provincia y casi sin recursos, para mí es un misterio», reflexiona Schonfeld sobre las motivaciones para encarar el filme.

¿Qué decisiones tomaste para compatibilizar el cierto tono de comedia que aparece en la película y el respeto por la pasión de las protagonistas?
Bueno, primero creo que las primeras conscientes sobre sobre esa situación eran Silvia y Andrea, que a lo largo de los años estuvieron en situaciones en donde no se las tomaba en serio, sufriendo las burla pero ellas lucharon para ser tenidas en cuenta dentro del mundo de la ciencia y también dentro de la cultura. Así que para mí fue bastante fácil, no tenía que preocuparme porque ellas manejaban el tono.

¿Y específicamente cuál es el eje de “Luminum”, qué querías contar?
No sé cuál es el eje, a mi me moviliza la pregunta sobre qué nos mueve a hacer lo que hacemos, ya sea grande, chico, lo que fuera. Creo que esas cosas medio imposibles son las que nos mueven en la vida, las que motorizan algo , motorizan un deseo, y esa verdad es lo que me conmueve cuando lo veo en los demás. Y en las protagonistas me parece que de alguna manera eso se hace carne de una manera muy presente, muy vivo por cómo lo llevan. Y también está lo que tiene que ver con los vínculos, con la relación madre e hija, el amor, y cómo se construye una empresa que no se dedica a ganar dinero, sino a eso, a lidiar con las cuestiones extraterrestres.

¿Cómo se conecta esta película con el resto de tu cine?
Siempre la pensé como una especie de díptico con ´La siesta al tigre´, dos historias sobre búsquedas, sobre personajes que se dedicaban de manera amateur a algo pero que de alguna manera u otra en eso se dejaron la vida, en el caso de ‘La siesta del tigre” con un paleontólogo buscando los restos del tigre sable en Entre Ríos y por el otro, también en la provincia, dos mujeres buscando evidencia de vida extraterrestre. Para mí estas dos películas están más vinculadas, son películas que se miran entre sí, donde hay un personaje que se repite que es Benigno, que en la primera es el ayudante del paleontólogo y en la otra hace de extraterrestre.

Celina Murga, Nicolás Herzog, Eduardo Crespo e Ivan Fund, son solo algunos de los cineastas de Entre Ríos. ¿Por qué creés que se da este fenómeno de “cantera” del cine nacional?
Creo que por un lado estamos muy beneficiados por la geografía cercana a Buenos Aires, eso ayuda muchísimo, en la formación y en el intercambio cultural. Creo también que hubo mucha generosidad de parte de los que empezaron antes en esto como por ejemplo, Celina Murga y otra gente, que fue ayudando y que hizo también que los que veníamos después nos animáramos a filmar y hacer cine con los recursos que teníamos.

También creo que en el cine entrerriano hay algo de la generosidad que funcionó mucho, supimos empujarnos entre nosotros en los momentos clave y supimos ayudarnos en los momentos más frágiles, en los comienzos, donde uno no sabe si bien si se va a dedicar a esto o no. Fuimos un grupo muy compacto que se supo ayudar, en donde cada uno cumplió un rol importante en los trabajos del otro, entonces hizo que cada uno pudiera hacer su carrera y me parece que eso es fundamental, a lo que se suma que no hubo ninguna competencia entre nosotros, siempre se trabajó para que todos pudiéramos filmar y tal así que eso me parece como una parte fundamental de que de que exista el cine en Entre Ríos.

Qué significa presentar tu documental en Biarritz, un lugar que el año premió como mejor película de ficción a “Jesús López?
Obviamente que estoy contento de estar, pero las situaciones como muy distintas, creo que con películas como “Jesús López”, son ficciones que quizás necesitan de los premios para que traccionen otro tipo de cosas, como por ejemplo el impulso para que se estrenara en Francia o llegar a otros festivales. Eso pasa con las ficciones, pero con los documentales no es el mismo camino, los premios no hacen esa diferencia, es mucho más lúdico, más disfrutable porque los premios no van a cambiar el camino del documental.

¿Cuál es tu próximo proyecto?
Estamos con una adaptación de Frankenstein, me invitaron y estuve trabajando en la residencia Ikusmira Berriak del Festival de San Sebastián, que es para el desarrollo de proyectos y también el foro de coproducción del festival vasco, y aquí estoy participando en el Bal-Lab de Biarritz, para ver si conseguimos productores franceses para la película.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

Compartir