“Un beau matin” (Una bella mañana), de Mia Hansen-Løve, es probablemente una de las películas más importantes de la sección Autoras y Autores y de toda esta edición del festival marplatense, porque la directora francesa ya tiene una sólida trayectoria en donde se destacan “El padre de mis hijos” “Todo se perdona”, “Un amor de juventud” y “Edén”.

Proyectada en el complejo Los Gallegos a sala llena, “Un beau matin” abarca un año en la vida de Sandra (formidable Léa Seydoux), una traductora que cría sola a su hija Linn (Camille Leban Martins), cuida y asiste con dolor a su padre Georg (Pascal Gregory), exprofesor de filosofía afectado por una cruel enfermedad, mientras en paralelo, encuentra el amor en Clément (Melvil Popaud, uno de los protagonistas de “Pequeña flor” de Santiago Mitre), casado y endeble en su decisión de dejar a su esposa.

El relato entonces es una mirada desgarradora a la despedida de la protagonista de su padre, documentada a través de las sucesivas internaciones en distintos hospitales, un calvario al que se suma el comienzo de una relación en donde una de las partes duda y en esa dubitación, agrega incertidumbre sobre el presente que enfrenta Sandra.

De lo que se trata entonces la película es de hacer un recorte, apenas un año en la vida de la protagonista en sus cuarenta años. Pero si los dos ejes en donde se juega el nudo de la historia tiene a una pérdida en uno de los extremos y en el otro un amor que no termina de consolidarse, Mia Hansen-Løve no se regodea con el dolor y en cambio, con extrema delicadeza y elegancia, ofrece momentos de belleza argumental que se traducen desde la pantalla en un sentido luminoso sobre el futuro de las criaturas nobles de “Un beau matin”.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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