En esta edición del festival la mítica «Sin aliento» fue elegida como película de apertura a modo de homenaje a Jean-Luc Godard, fallecido hace menos de dos meses, y el reconocimiento a su formidable carrera incluyó también la programación de «Godard seul le cinema», que cuenta su vida y su obra.

El filme de Cyril Leuthy -que ya abordó la vida de figuras como el director Jean-Pierre Melville y del cantante Maurice Chevallier en «Melville, le dernier samourai» y «Rendez-vous with Maurice Chevallier», respectivamente- es, si se quiere, un documental clásico que aborda la figura inasible del director francés desde la estricta cronología de su vida, con mojones ineludibles de su trayectoria que lo llevaron a ser considerado el cineasta más importante del mundo.

El año pasado el festival realizó la instalación audiovisual en Villa Ocampo «Accueil livre d’image», basada en el film homónimo de Godard de 2018, acompañado por «El libro de imagen», un volumen que de alguna manera es el texto de la película. El abordaje de la figura inasequible del realizador se completa con «Godard seul le cinema» y, también, se puede sumar la mirada sobre sus últimos años de «À vendredi, Robinson», proyectada en el último Bafici, sobre el intercambio epistolar a través de mails con texto, videos y crípticas imágenes que Godard le enviaba a Ebrahim Golestan, un viejo director iraní.

Con un impresionante material de archivo que comprende al propio Jean-Luc Godard en diferentes entrevistas, su participación en acciones políticas como el reclamo para que se suspenda el Festival de Cannes en solidaridad con los estudiantes y trabajadores del Mayo Francés hasta las manifestaciones en repudio al despido de Henri Langlois al frente de la Cinemateca Francesa, la película de Leuthy también tiene las voces de diferentes actores, actrices, productores y especialistas en su obra que reflexionan sobre los aspectos públicos y privados que influyeron en el director de más de 120 películas, en donde en todas y en cada una reflexionó sobre el mundo que le tocó vivir y, sobre todo, sobre el cine mismo.

«Ha sido todo lo que quiso ser y también lo opuesto en su búsquedas incesantes», dice uno de los entrevistados. Esa reflexión parece ser la correcta en el recorrido de Godard, desde el temprano reconocimiento por «Sin aliento», sus días como crítico en la mítica revista francesa Cahiers du Cinéma, el abrazo al maoísmo, su militancia en contra de la guerra de Vietnam, sus acciones para dinamitar el éxito de sus películas que no hicieron más que agrandar su leyenda de genio loco, el tormentoso romance con Anna Karina -protagonista de siete de sus películas-, el período maoísta y las experimentaciones con el formato televisivo.

El retrato del artista y su influencia sobre el cine pretende ser completo y en buena medida lo es, aunque es posible que ese enigma llamado Godard, aun con sucesivas obras que intenten explicarlo, siga siendo el intento por atrapar lo inaprensible.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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