Una vez más la gran sala del Teatro Auditorium estuvo casi completa a las 9 de la mañana para ver «Cambio cambio», del argentino Lautaro García Candela, la penúltima película en entrar a la Competencia Internacional, que mostró un tenso relato absolutamente empapado de la idiosincrasia argentina, que tiene como centro el mundo de los llamados «arbolitos», esos hombres y mujeres que le ofrecen a los turistas extranjeros en la calle Florida del centro de la Ciudad de Buenos Aires comprar sus dólares a un buen precio, que claro, difiere del cambio «oficial».

Protagonizada por Ignacio Quesada (conocido por «Las noches son de los monstruos» y las series «Días de gallos», «Puerta 7» y «El marginal»), el segundo filme de García Candela luego de «Te quiero tanto que no sé» (2018), en principio tiene dos grandes virtudes: asomarse a un universo desconocido para la mayoría y mostrar la cotidianidad de la ciudad de manera descarnada y con una interesante cuota de verdad, en la senda de los buenos documentales.

Pero se trata de una ficción que registra la lucha por sobrevivir en la urbe, un medio áspero y con sus propias reglas, en donde tratan de mantenerse a flote un joven del interior (Quesada), su novia estudiante de arquitectura (Camila Peralta) y dos amigos, «arbolitos» veteranos en la tensa calle Florida encarnados por Valeria Santa y Mucio Manchini.

El ritmo enloquecido de la siempre oscilante economía argentina marca también la cadencia de la historia al compás de un heterogéneo grupo de desesperados, que liderados por el protagonista, planifica y llevan a cabo una pequeña «estafa» que tiene como disparador el dato de una corrida cambiaria que les va a permitir hacer una diferencia en la compra y venta de dólares.

Además del buen pulso narrativo, que la emparenta con «Pizza, birra y faso» y «Nueve reinas», como bien señala el catálogo del festival, con las herramientas del cine «Cambio cambio» se ocupa de ser clara en las particularidades del oficio del arbolito, demuestra la comprensión de esos personajes y transmite empatía sobre la suerte de cada uno de ellos y de sus estratagemas de supervivencia, en el contexto de una realidad que no les da tregua.

Publicado originalmente por el autor en Télam.

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