Maren (Taylor Russell) es una joven de 18 años que vive con su padre en un pueblo chico y pobre, de hecho su casa parece construida con restos de un container. La historia empieza con Maren cometiendo una travesura. Se escapa por la noche de la casa cuando su padre duerme para participar de una «noche de chicas» en la casa de unas compañeras. Allí se ve que Maren se siente un poco aparte de las compañeras y que esa escapada de la casa paterna es un intento de entrar al grupo de sus compañeras. Esta escena del comienzo tiene un final extremadamente violento y es ahí donde el espectador recibe una información esencial: Maren tiene arranques caníbales. Los eventos de compulsión por comer carne humana empezaron siendo ella una niña y esa condición provocó la separación de los padres. La madre dejó a la familia y ha sido su padre el que hasta este momento se ha mantenido al lado de la chica pero el incidente con sus compañeras de colegio es un límite, ella ya tiene 18 años y su padre la deja por su cuenta. A partir de ese momento Maren se dedica a vivir por su cuenta con una obsesión, que es encontrar a su madre y convivir con su necesidad de alimentarse de carne humana.

En ese camino a través de los Estados Unidos va a ir obteniendo respuestas y además va a conocer otros humanos con la misma compulsión, el primero va a ser Sully (Mark Rylance) un hombre bastante mayor que la huele, ahí es donde ella va a conocer esa cualidad. Los que comparten esa afición particular por alimentarse de humanos se pueden percibir entre ellos a partir del olfato. Maren entonces va a seguir su camino, pero al menos ahora sabe que hay más gente como ella.

La protagonista y el espectador empiezan a preguntarse si serán muchos los que tienen esta necesidad caníbal o qué clase de mundo es este en el que nos vamos a mover. En este punto del relato aparece Lee (Thimothee Chalamet) y lo que era una película inquietante con toques «gore» se vuelve un relato romántico con fuerte contenido dramático como el de la escena en que Mare llega al lugar donde está la madre (Chloe Sevigny).

Luca Guadadigno es hoy uno de los directores importantes de la industria, tiene seguidores y detractores como corresponde a estos tiempos. Con Llámame por tu nombre el director italiano llegó al mundo de los premios Oscar y su remake de Suspiria -la original fue de Dario Argento- dividió las aguas entre quienes advierten cierto manierismo en Guadadigno. Pero en el camino el realizador realizó una serie muy valorada para HBO: «Somos quienes somos». En esta película logra evadir el edulcoramiento que puede tener una historia de amor trágico como el de Mare y Lee. La pareja se embarca en una road movie a través de los Estados Unidos, tendrá encuentros con otros humanos que tienen su misma necesidad de alimentarse de carne humana y a la vez insistirán en hacer crecer la unión entre ellos. El tono de la película está indudablemente ligado al cine de los ´70 y elude volverse excesivamente gore, lo cual claramente no va a llamar a los fans del cine de género. Queda en dudas si el público al que apuntaban otras sagas románticas con vampiros y lobizones serán seducidos por este film que es claramente más áspera que esos productos.

Lo cierto es que Guadadigno demuestra que no elige caminos fáciles y que puede mixturar en una película romance, drama y terror apoyándose en un elenco sólido al que hace brillar.

HASTA LOS HUESOS 
Bones and All. Estados Unidos/Italia, 2022.
Dirección: Luca Guadagnino. Intérpretes: Taylor Russell, Timothée Chalamet, Mark Rylance, André Holland, Chloë Sevigny, Jessica Harper, David Gordon Green, Michael Stuhlbarg y Jake Horowitz. Guion: David Kajganich, basado en la novela homónima de Camille DeAngelis. Fotografía: Arseni Khachaturan. Edición: Marco Costa. Diseño de producción: Elliott Hostetter. Música: Trent Reznor y Atticus Ros. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 130 minutos.

Compartir