Teatro

El sonido de la música en Curve, Leicester – reseña

Uno de los musicales más queridos del mundo, El sonido de la música es la colaboración final entre Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II. Inspirada en la historia real de The Von Trapp Family Singers, narra un viaje de resiliencia, coraje, amor y esperanza en el aterrador telón de fondo de la Segunda Guerra Mundial.

María, una monja novicia, es percibida por algunos como un problema, por otros como un rayo de luna. Ella brilla más cuando canta. Mientras lucha por adaptarse a la vida del convento, es prestada a la compañía von Trapp para que sirva como institutriz de siete niños. Enfrentándose al estricto patriarca y viudo Capitán von Trapp, María trae música, magia y caos a las vidas de los niños.

Su positividad y amor por la vida encantan a toda la familia, derritiendo incluso la severa resolución del Capitán, mientras el romance florece entre ellos. Pero su felicidad dura poco cuando le ordenan servir en la marina alemana. Ante la amenaza inminente del control nazi, lo arriesgan todo para embarcarse en una peligrosa fuga.

Dirigida hábilmente por Nikolai Foster, esta producción navideña “Made at Curve” marca el 60 aniversario del estreno de la muy querida adaptación cinematográfica. Es una interpretación encantadora y cautivadora, repleta de actuaciones impresionantes y rica en detalles visuales y sensoriales. La escenografía y el vestuario de Michael Taylor nos transportan a la Austria de los años 20, con un escenario boscoso, enmarcado por una decoración forestal, un estanque de roca real y las icónicas colinas que se alzan orgullosamente al fondo. Una variedad de ventanas, una lámpara de araña y una escalera ornamentada se introducen a la perfección para definir diferentes entornos, mientras que el telón de fondo de la naturaleza permanece constante.

El elenco de El sonido de la musica

El diseño de iluminación de Mark Henderson enriquece la producción con una intrincada interacción de lavados, creando una atmósfera que realza la resonancia emocional de cada escena. Complementando este arte visual, la dirección musical de David Doidge y la coreografía de Ebony Molina realzan actuaciones que son a la vez refinadas y evocadoras. Su trabajo une a la perfección la nostalgia y la innovación, honrando el atractivo atemporal de las canciones originales, al tiempo que introduce un estilo contemporáneo que revitaliza el clásico para el público moderno.

Molly Lynch es asombrosa como María, aporta calidez, encanto y vulnerabilidad al papel con gracia natural. Su viaje se siente auténtico y cautivador. David Seadon-Young ofrece una visión intrigante del Capitán. Apasionado y vocal, con una repentina alegría, su arco carece de la fluidez del de Lynch. Juntos, sin embargo, su química es deliciosa.

Los niños son unos profesionales consumados, todos y cada uno de ellos deleitan muchísimo. Minal Patel interpreta a Max Detweiler con un toque de frivolidad y humor, que combina muy bien con la gélida Else Schraeder de Faye Brookes. Rachel Izen ofrece una clase magistral como Frau Schmidt, demostrando que la expresión inexpresiva puede rebosar emoción. Vocalmente, la producción es sublime. El dúo de Joanna Riding con Lynch destaca, mientras que los tonos cristalinos de Aviva Tulley elevan cada número. Lynch encanta con “The Sound of Music” y “The Lonely Goatherd”, su voz es nada menos que impecable.

El sonido de la música Está repleto de hermosos decorados, trajes lujosos y actuaciones potentes que te dejarán hechizado. Lleno de canciones inolvidables que te levantan el corazón, es un espectáculo que apreciarás. ¡Esta sensación escénica seguramente se convertirá en una de tus cosas favoritas!