En @sohoplace, María y Roseta llega al West End potenciado por el gospel, los riffs de guitarra y la formidable presencia de Beverly Knight. La producción cuenta la historia de la música pionera Sister Rosetta Tharpe, a menudo acreditada como una de las influencias fundamentales del rock and roll. En este íntimo dúo, la obra imagina un ensayo entre Rosetta y la cantante más joven Marie Knight mientras se preparan para una gira que cambiará sus vidas.
El innegable centro de gravedad de la noche es Knight. Su interpretación de Rosetta es carismática, divertida e imponente, pero es su canto lo que realmente detiene el espectáculo. Knight actúa con un poder y una claridad tan feroces que la música parece casi de otro mundo. En varios puntos, su voz realmente eriza los pelos de tus brazos. Cuando se lanza a los números de rock con infusión de gospel de Rosetta, la sala pasa del teatro a una reunión de avivamiento. Sólo el sonido merece la pena.
Frente a ella, Ntombizodwa Ndlovu hace un debut seguro en el West End como Marie. Ndlovu aporta calidez y moderación al papel, creando un reflexivo contrapunto al arrogante carisma de Rosetta. Hay una química innegable entre los dos artistas que se siente genuinamente palpable. Sin embargo, la dimensión romántica de su relación nunca alcanza la profundidad emocional que promete. El guión insinúa intimidad y anhelo, pero la historia de amor se siente subestimada, dejando momentos que podrían haber tenido un peso emocional real sintiéndose algo silenciados. A veces, la dinámica de Rosetta con Marie corre el riesgo de leerse más como una manipulación que como un romance, y una exploración más profunda de esa tensión emocional habría fortalecido considerablemente la pieza.
Bajo la dirección de Monique Touko, la producción se mueve rápidamente entre el humor, los agudos enfrentamientos verbales y los electrizantes números musicales. El set de Lily Arnold evoca un espacio de ensayo que gradualmente se transforma en algo más cercano a un escenario de actuación, mientras que el director de movimiento Kloé Dean añade una sutil narración física que complementa el ritmo musical de la pieza.
Una banda en vivo acompaña las actuaciones aportando energía y autenticidad a los números musicales. Los músicos son excelentes, aunque su presencia a veces parece infrautilizada. Más allá de brindar acompañamiento, rara vez se integran completamente en la narración.

Aun así, hay mucho que admirar. El espectáculo ofrece una introducción accesible a una figura musical de enorme importancia, con Knight realizando una actuación de tour de force. Su Rosetta irradia confianza, humor y arrogancia, recordando al público por qué la hermana Rosetta Tharpe ayudó a dar forma al sonido del rock and roll.
Al final, María y Roseta es una producción elevada por un talento musical extraordinario pero frenada por un guión que nunca coincide del todo con el legado de su tema.










